Atrápame si puedes: la historia que iluminó a Spielberg

Dani Calavera//

Dicaprio aún arrastraba la fiebre Titanic y en el mismo año en el que se estrenó como “chico Scorsese” con Gangs of New York, el actor protagonizó junto a Tom Hanks y Cristopher Walken una fábula basada en las aventuras y desventuras del estafador Frank Abagnale orquestada por Steven Spielberg. En el 2002 Spielberg gozaba de la misma posición que tiene hoy en día: la de leyenda, la de intocable, la de ser “El Rey”. Si una película de Spielberg fracasaba —como fue el caso de su OBRA MAESTRA Inteligencia Artificial, film altamente infravalorado— no pasaba absolutamente nada; el Rey Midas de Hollywood podía permitírselo perfectamente, ya vendría otro éxito. Y así fue: público y crítica respondieron muy bien a Minority Report , y el cambio de aires tras la ciencia ficción vino con esta historia cómica, trágica y llena de colorido que es Atrápame si puedes.

El cine, lleno hasta la última butaca. El pensamiento del cinéfilo, inundado por expectativas llamadas Indiana Jones, La lista de Schindler o Tiburón —sólo unas pocas del inabarcable historial de grandes éxitos en la carrera de Spielberg—. El tirón taquillero de Dicaprio unido al público fiel —americano o no— del marido y padre perfecto, Tom Hanks solo podía significar una cosa: éxito asegurado. ¿Y qué se veía en el horizonte? Quizás un film memorable, bueno y para recordar con una sonrisa, pero sin más pretensiones. De hecho, el rodaje duró apenas 50 días y el coste de la producción no era ni mucho menos elevado comparado con otras grandes producciones.

Comienza la película, y se da gracias por estar sentado en un cine viendo los primeros 2 minutos y 45 segundos; en casa no habría sido igual. Los títulos de crédito acompañados por la brillante e inmejorable música de John Williams podrían ser lo mejor de la película perfectamente y de hecho nadie puede atreverse a decir que no le gustan. Y ahí empieza una aventura que avanza como todas las aventuras de Spielberg, con un protagonista estrella con el que empatizamos en dos segundos rodeado por los contraluces y sombras luminosas característicos del director, pero que son obra en esta ocasión del notable director de fotografía Janusz Kaminski —bajo la inflexible y cariñosa mirada de Spielberg, eso sí—.

Chistes inocentes, humor familiar y galería de secundarios irresistibles —los dos policías acompañantes de Hanks, la adorable y enamoradiza enfermera encarnada por Amy Adams…— son ingredientes fijos, pero nos quedamos con los dos héroes enfrentados por las circunstancias: el ratón y el gato, un gato con el que simpatizamos también con su primer “Oh, Frank” al presenciar la primera evasión cometida por el ratón que tanto le ha costado cazar. Ese “Oh, Frank” de Tom Hanks hace que nos olvidemos de su frase “¿No creerás que vas a volver a engañarme, verdad?” que le ha espetado a un enfermo Dicaprio al principio del film y nos hace sonreír pensando que es Spielberg, que hay amistad, hay respeto y hay luz. No son pocos los que acusan al director de iluminar con excesiva sensiblería a todos sus films, y a veces tienen razón —pocas, muy pocas— pero otras cometen un error garrafal. ¿Es Atrápame si puedes la mejor película de Spielberg? Quizás no sea la mejor, pero sí la más redonda y aquí van las razones:

Un guión a prueba de bombas, duro e inflexible en sus correcciones —tranquilos, la luz del cuentacuentos Steven tapa todo lo que tu sucia imaginación freak pueda pensar del proceso de preproducción—, apoyado por un montaje, quizás mejorable en su tramo final, pero que dadas las circunstancias hace que el resultado no desencaje con el resto.

Unas interpretaciones geniales, en estado de gracia, de todos y cada uno de los personajes.

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– Una atmósfera estilo años 60 irresistiblemente bien hecha; ningún otro film ambientado en esta época ha sabido plasmarla tan profundamente —homenaje al Bond de Sean Connery incluido—.

-Personajes pasados por el filtro Spielberg que no solo aprovechan la magia del cuentacuentos, sino que se la apropian haciéndonos ver que en este film no hay villanos. No hay un tiburón, ni un Amon Goeth o un Lamar, tampoco hay ni rastro del Capitán Garfio. Vemos a una madre infiel, a un detective implacable, a un estafador encantador y a un padre con el corazón roto. Todos ellos envueltos por el cuento, caricaturizados sin perder la humanidad gracias a la atmósfera sesentera y los contraluces.

      – Entonces dime que pare ¡Dime que pare!

      – No puedes parar

Quizás sea este diálogo entre Dicaprio y Walken el más cercano a la realidad que nos da todo el film, el único que por un momento nos saca de la atmósfera. ¿Os dais cuenta? Un film basado totalmente en un hecho real que el cuentacuentos de contraluces nos ha vendido como otra de sus aventuras cinematográficas que no pertenecen a la sucia realidad. Todo es limpio, todo es Spielberg… incluso la muerte, representada aquí dando lugar a dos excusas: un acercamiento sentimental y una huída. Brillante, elegante, tan de los sesenta.

– Y quizás la razón más poderosa artísticamente hablando: la puesta en escena de Spielberg jamás ha estado tan justificada. Cierto es que el director, de vez en cuando, canta demasiado en algunas escenas de sus films —ojo, se lo perdonamos. El film justifica los medios— pero aquí pasan como todo el relato: elegantemente. ¿Nos preguntamos a qué viene el ballet de los revólveres en la consulta del médico? No, quedan perfectos. ¿Nos preguntamos por qué cada plano está perfectamente encuadrado cual Wes Anderson? No, quedan muy bien, es un cuento increíblemente puesto sobre la mesa y todas las líneas son rectas, como las escaleras y ascensores dibujados de los créditos. ¿Y esos sombreros de los coches que avisan a nuestro estafador estrella de que su implacable agente Hanratty está al acecho? ¿Es demasiado evidente Steven? No, es un cuento. El sombrero de la bruja te avisa de que viene volando hacia ti, ¡corre o te atrapará! ¿Y ese billete volando ante el agente en casa de los futuros suegros de Frank? El sombrero se enfrenta al billete de dólar, la metáfora ideal del film.

atrapame-si-puedes-posterMención especial, por supuesto, a Cristopher Walken. Frank Abagnale Sr. es tan encantador y avispado como su hijo, pero su corazón no le deja avanzar a su genio y los habituales tics y gestos de Walken nos hacen olvidar a un gran villano y loco de la pantalla para dejarnos ver a un hombre herido, a un Peter Pan como su hijo, un niño juguetón al que la vida ha propinado mazazos por controlarse y parar, una interpretación que fue compensada con el Bafta y nominación al Oscar.

“Los demás… Somos todos idiotas”. Eso le aseguraba su padre en un restaurante a Frank el piloto, guiñándole y sonriendo con lágrimas aún en los ojos. ¿Y al fondo? Exacto, la luz de Spielberg.

Elegante, colorista, entretenidísima, perfectamente realizada, interpretada y presentada. Cine clásico y espectáculo en uno. Película para ver en Nochebuena —detalle mágico, especial, ilusionante: Gato y ratón se encuentran siempre en Navidad—. Y podría seguir, pero… ¿Para qué? Será mejor que la reviséis y, si no la habéis visto, es momento de descubrirla.

Espera, espera… ¿Y ese momento con las azafatas y Frank Sinatra sonando de fondo, no es demasiado inverosímil? Si te haces esta pregunta, es que no has entendido nada del artículo. Léelo otra vez y atrápalo si puedes.

Autor:

Sandra Lario foto Sandra lario nombrelinea decorativa

Crítico de cine en ZTV y Heraldo.es. Creador, presentador y realizador del programa más extra-elegante de cine: “Unas cuantas Pelis”. ¿Lo único que importa? Cine, música, escribir, mucho café, cine y música. Apasionado de la música y el cine tanto escrito como realizado, rodado y proyectado. Emocional y moralmente incapaz de escoger un género ¡Todos son buenos mientras sea buen cine!

Twitter Blanca Uson


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