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Apagón sexual, la Generación Z y su inesperada revolución íntima

Mariangel Barra Navas// Instagram: @elmuseodemari @mar_463 Twitter: @marjournalist

Nos encontramos en el punto álgido del streaming: las mayores plataformas de contenido compiten por la atención del público, mientras que en este emerge una paradoja generacional: cuanta mayor carga sexual se representa en los contenidos audiovisuales, los jóvenes parecen preferir lo contrario. El reciente estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), demuestra que: la Generación Z manifiesta desinterés en escenas sexuales explícitas. Esta nueva narrativa desafía la vieja creencia de que “el sexo vende” y plantea interrogantes sobre el futuro del contenido audiovisual. ¿Será este el inicio de un cambio de tendencias en el patrón de consumo, o es una reacción por sobresaturación? Aunque los ejecutivos de una industria multimillonaria sigan apostando por la hipersexualización en sus producciones como gancho comercial, nuestra generación será cada vez más consciente y crítica con lo que consume.
Cansancio generacional

Este fenómeno se puede conectar con un sexual burnout generacional, según lo describe la American Psychological Association: los jóvenes están agotados de la carga sexual excesiva que reciben con cada producto. Muestran escenas poco realistas, basadas en fetiches y cánones de belleza que nadie puede cumplir. Aquellos que nacieron entre los años 90 y la década de los 2000 han estado profundamente vinculados con la sobreexposición sexual. Entre las revistas, la televisión, el cine, la música, los libros, y, sobre  todo, el porno, han consumido de forma desmedida toda clase de contenido sexual.

El Center for Scholars and Storytellers de la UCLA realizó una encuesta a jóvenes entre los 13 y 24 años para estudiar sus preferencias de los productos audiovisuales. De sus resultados ha llamado la atención el hecho de que los jóvenes se sienten más interesados por narrativas de relaciones platónicas que por encuentros sexuales explícitos como podemos ver en series como Élite o Euphoria. Más de la mitad (51,5%) de los encuestados para el estudio “Teens and Screens”, alrededor de 1.500 personas, prefieren ver contenidos sobre amistad.

Infografía UCLA 2024
Infografía UCLA 2024

Es llamativo el hecho de que películas y series como A través de mi ventana o Los Bridgerton, ambas con contenido sexual explícito, sean tan populares cuando el 47,5% de los encuestados afirmaron que prescindirían de incluir sexo en las historias que se cuentan.

Los investigadores de la UCLA llegaron a la conclusión de que la Generación Z prefiere relaciones sanas entre los personajes. Este tipo de contenidos se ven escasos en una sociedad que invierte más de 70 millones de dólares en producciones como The Idol, serie de HBO que fue cancelada por su apología de la violación, su exceso de desnudos y explicitud en cuanto al maltrato femenino. Muchos de estos productos comercializan el ‘sueño femenino’ de un príncipe azul que resulta ser tóxico: H de A 3 Metros Sobre el Cielo; Hardin de After; Nick de Culpa Tuya… Estos personajes condicionan a las jóvenes a idealizar relaciones perjudiciales.

Esta idealización de la disfuncionalidad en la pareja causa malestar generacional: los jóvenes anhelan ver relaciones sanas en la ficción, aunque un 44,3% considera el romance un recurso sobreutilizado.

Captura de pantalla de la serie “The Idol” (HBO)
Captura de pantalla de la serie “The Idol” (HBO)
Educación sexual a través de una pantalla

Un nuevo estudio de la UCLA sobre la educación sexual de los jóvenes en producciones televisivas reveló que los jóvenes que consumen contenido sexual tienen un empoderamiento sexual y reproductivo más bajo que quienes no lo hacen. Esto afecta especialmente a las personas racializadas, dada la fetichización e inexactitud de su representación en los contenidos audiovisuales.

Alrededor del 31% de los encuestados admitió que ver contenido sexual “disminuyó” la confianza en sí mismos, mientras que sólo el 16,7% de los participantes confesó que aumentó su confianza. Aun así, existen series que destacan positivamente en la representación de la salud sexual y reproductiva de los jóvenes: Grey’s Anatomy, Friends, Jane The Virgin, Sex Education y Big Mouth.

Imagen promocional de la última temporada de Sex Education (Netflix)
Imagen promocional de la última temporada de Sex Education (Netflix)

Como complemento a estos resultados, también debemos tomar en cuenta los efectos que puede generar el consumo de sexo en audiovisuales en la salud mental de los jóvenes. No solo en su autopercepción y confianza, sino también en la derivación de otros problemas. El estudio realizado por Óscar Román García, Amaia Bacigalupe y Cristina Vaamonde García en la Universidad del País Vasco confirmó que el consumo de pornografía mainstream podría tener repercusiones a corto y largo plazo en la salud sexual de los adolescentes.

Otros estudios, como el de Rothman, en Estados Unidos durante el año 2015, demostraron que los adolescentes estaban aprendiendo a tener relaciones sexuales por la pornografía y las representaciones en medios audiovisuales, imitando lo que veían. Esta problemática no solo afecta a jóvenes occidentales. Según un estudio de Wen-Hsu Lin aplicado a casi 1.500 personas en Taiwán, en el año 2020, la exposición a contenido sexual explícito en los medios durante la adolescencia estaba relacionado con un debut sexual temprano y sexo inseguro.

El caso hispanohablante

Para comprobar si esta tendencia al rechazo de audiovisuales explícitos era realmente generacional o un caso concreto que se encontró en Estados Unidos, hemos decidido realizar una encuesta virtual a 62 jóvenes entre los 14 y 24 años de países hispanohablantes para conocer de forma orientativa su opinión sobre el tema. Dicha encuesta estuvo abierta durante dos días, se realizó a través de Google Formularios y se difundió a través de redes sociales a personas que encajaban con el perfil especificado. Se decidió no hacer una distinción entre hombres y mujeres ya que no fue un dato relevante en los resultados de la UCLA.

Se les cuestionó sobre la representación sexual en medios audiovisuales, la frecuencia de consumo de estas producciones y sus opiniones abiertas sobre diversos aspectos del tema. Entre los resultados nos encontramos con que el 100% de los jóvenes encuestados consumen contenidos audiovisuales, siendo un 56,5% quienes lo hacen diariamente. En cuanto a la preferencia de contenido, un 75,8% consume contenido romántico; sin embargo, exactamente la mitad de los encuestados (50%) prefieren que no incluyan escenas sexuales explícitas. A su vez, dada la extensa oferta de contenido audiovisual que incluye escenas sexuales explícitas, se les preguntó a los encuestados si consideraban que ha aumentado este tipo de contenido en los últimos años, a lo cual un 85,5% contestó afirmativamente:

Encuestado anónimo - Apagón sexual
Encuestado anónimo – Apagón sexual

De 62 personas encuestadas, tan solo 14 respondieron que su género más consumido es el romance. Y, así como sucede en el estudio realizado por la UCLA, un 87,1% afirma que el contenido sexual explícito en los medios audiovisuales puede afectar la autoestima de los jóvenes. Eso sí, no consideran por unanimidad que los jóvenes tengan rechazo ante este contenido, sino que ven este tema como algo individual:

Encuestado anónimo - Apagón sexual
Encuestado anónimo – Apagón sexual

Por último, nos cuestionamos si el consumo de este contenido puede ser útil para aprender sobre sexo. Muchos jóvenes no han tenido nunca una pareja, o en casa no se les ha educado en profundidad sobre el tema, por lo que es normal que la curiosidad lleve al consumo de estos productos. Con este planteamiento, las respuestas han sido contundentes: no.

Encuestado anónimo - Apagón sexual
Encuestado anónimo – Apagón sexual

Aun así, nos encontramos con algunas respuestas un poco más neutras en donde podemos rescatar el valor que tienen series como Sex Education o Heartstopper, en las cuales se muestran una amplia variedad de personas, relaciones, sexualidades e identidades de género que pueden ayudar al desarrollo de los jóvenes sin acceso a la educación sexual; un lugar donde ver que existe un mundo para todo tipo de personas, cuerpos y gustos:

Encuestado anónimo - Apagón sexual
Encuestado anónimo – Apagón sexual

Por medio de esta encuesta hemos podido observar que los jóvenes hispanohablantes consideran que es excesivo el contenido sexual que encontramos en los audiovisuales. Por supuesto, ha habido respuestas a favor de la inclusión de estas escenas dada la libertad de expresión, el morbo o la representación de un acto humano y natural. Sin embargo, esto nos permite preguntarnos: ¿qué tan natural es el sexo que se muestran en las películas y series actuales?

El sexo vende más

Bajo la premisa moderna de que “mientras más sexo, más audiencia”, se analizará el rating que obtuvo una de las series más famosas de Netflix: Élite. Serie española del año 2018 que cuenta con ocho temporadas y que es principalmente conocida por su contenido sexual explícito.

Imagen promocional de Élite (Netflix)
Imagen promocional de Élite (Netflix)

Nos plantean en la primera temporada una trama de misterio, en la que tres estudiantes de clase trabajadora entran al mejor instituto privado de España para acabar el bachillerato. Presentan un asesinato y una trama basada en crímenes, problemas sociales y relaciones interpersonales. Lo que pudo ser algo muy interesante se convierte en puro morbo: se incluyen tríos, escenas sexuales explícitas, incesto, disparidad… todo tipo de contenido que quizás en un principio tenía un propósito pero que se fue diluyendo.

Netflix en 2019 por vía de X (Twitter en aquel entonces) anunció que 20 millones de hogares habían visto al menos un 70% de algún capítulo de Élite en sus cuatro primeras semanas en catálogo. Esto tan solo en su primer año de estreno, ya que en 2024 los números de su última temporada revelaron que solamente acumuló 15,3 millones de horas vistas y 2,4 millones de visionados de los ocho episodios que conforman la temporada.

Aunque en un principio Élite obtuvo relativo éxito como serie original de Netflix, en 2024 y tras ocho temporadas, solo se puede concluir que la calidad de una obra basada en generar morbo va decayendo poco a poco. Y no solo es por el sexo explícito, también tomamos en cuenta el hecho de que los personajes no representan a unos adolescentes o jóvenes adultos reales, los actores que interpretan a personajes de 16 años en realidad están rozando los 22, 24 e incluso los 27.

Imagen promocional de Élite (Netflix)
Imagen promocional de Élite (Netflix)

La representación sexual en los productos audiovisuales contemporáneos evidencia una industria desconectada de los jóvenes, aferrada a fórmulas que anteponen ganancias sobre la responsabilidad social. Los ejecutivos han mercantilizado los cuerpos juveniles, vendiendo una visión distorsionada de la intimidad que, como confirma el estudio de UCLA, no solo falla en conectar con la Generación Z, sino que potencialmente daña su desarrollo. Esta hipersexualización no representa arte genuino sino la ruta fácil de creadores sin visión y corporaciones sin ética. El creciente rechazo juvenil hacia estos contenidos no es conservadurismo, sino una exigencia legítima de narrativas que los respeten como audiencia crítica. La industria enfrenta ahora una decisión crucial: persistir en una cultura de cosificación o atender a una generación que comprende que la verdadera conexión humana trasciende lo explícito, tanto en la pantalla como en la vida real.


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