Crowd-sourcing Reality

Texto: Tim Stark. Traducción: Marta Sofía Ruiz//

Anoche, uno de mis estudiantes de inglés respondió a una de las preguntas estándar con las que suelo empezar la clase. La pregunta era “¿Qué hiciste en la escuela hoy?” y su respuesta fue “Estudiamos el desastre del 98”. “Oh, la guerra hispanoamericana”, dije y les pregunté que cuál se les había dicho que era la causa. La respuesta incluyó los temas estándar del colonialismo y la posición evidentemente ofensiva de la España imperialista -y, por lo tanto, obviamente-la-causa-del-problema- que defendía que algunos pueblos tienen más valor que otros. Es cierto, entre otras cosas, que miles de independentistas cubanos estaban muriendo en los campos de concentración españoles y esto por sí solo requería una solución internacional. Pero los deseos coloniales de los Estados Unidos, los problemas de la Restauración Borbónica, la crisis tanto de identidad como intelectual que engendró la Generación del 98, y los eventos seminales prácticos -¡los estadounidenses dijeron que hicimos explotar su nave!- no fueron discutidos. OK, es la escuela secundaria, pero aún así. Y no, yo tampoco escuché nada de esto durante mi educación pública.

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More truth in beer than in school

Cada vez que me siento para comenzar este artículo, el que finalmente va a explicar el actual miasma político mundial, el que va a hablar de cómo la eliminación de profesionales de las noticias informados (editores) causada por Internet nos ha llevado a nuestra situación actual siendo dicha situación aquella en la que el idiota de la ciudad obtiene el mismo tiempo con el pensador más crítico (¡gracias ex presidentes de consejo estudiantil ahora demócratas estadounidenses o miembros del PSOE español!)—. Y los matones que solían quitarme el almuerzo en el colegio ahora aprovechan esta sensibilidad liberal para saquear al gobierno en nombre de esos amigos ricos y geniales que ellos nunca podrán ser. Recuerdo a Joseph Pulitzer y la impresionante lista de incidentes navales estadounidenses, como el Golfo de Tonkin I y II, que han sido manipulados por él (y por otros profesionales desde entonces), resultando en eventos que han cambiado el mundo.

En el caso que nos ocupa, la prensa, y en concreto las publicaciones que operaban bajo los respectivos  paraguas de Pulitzer y William Randolph Hearst jugaron un papel determinante. Tratando de superar al otro en una guerra de circulación, ambas corporaciones apelaron a los instintos más bajos del público, azuzándolos a un frenesí patriótico que contribuyó a apoyar al gobierno de EE.UU. en su decisión de desalojar a España de Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas. Sin preocuparse por la verdad, culparon del hundimiento del buque de guerra estadounidense en el puerto de La Habana, el Maine, a los españoles. Digo sin “preocupación”, no sin “respeto”, porque la verdad en ese momento no se conocía -resulta que puede que se debiera a  un problema de diseño- y no les importó; tenían una historia que les ayudaría a vender periódicos.

The first and most accurate memories were pornographic, really

En “Crocodile”, un episodio reciente de Black Mirror  una serie de ciencia ficción ahora producida por Netflix cuyo hilo general explora la expansión (casi realista) de las tecnologías de la información actuales llegando hasta absurdas conclusiones distópicas—, un investigador de seguros entrevista a testigos de un accidente  de tráfico usando una máquina portátil para acceder a sus recuerdos. Se entiende informa a sus sujetos que sus recuerdos serán subjetivos, pero, la recopilación de suficientes versiones de suficientes personas diferentes permitirá una recreación de la realidad “generada por multitud de personas”. Las implicaciones más amplias serían, por supuesto, que la realidad está sujeta a las limitaciones, tanto sensoriales como imaginativas, de los miembros de esa multitud. Paul Simon podría argumentar que nuestra imaginación mejoraría la realidad (sonríe).

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Well, at least the ones I got to talk to

Pero si no se nos enseña el trasfondo histórico de los acontecimientos actuales, y las fuentes profesionales de la información se dedican a reforzar —que no a mejorar esa ignorancia, y si finalmente la información que proviene de la multitud, es…bueno, como la multitud: sin preparación, sesgada, ignorante, aburrida (mi punto de vista es mucho más oscuro que el de Paul). ¿De dónde vendrá entonces la buena información? En los días del periodismo amarillo de Pulitzer y Hearst, habrías elegido entre fuentes, entre narradores. Pero ahora tú eres el narrador de la historia, y como argumenté recientemente piensa que al menos la mitad de las personas a tu alrededor son orgánicamente incapaces de comprender la misma la verdad que ves. ¿Qué vas a hacer?

Versión original

Last evening one of my English students answered my standard class-opening question of “What did you do in school today?” with: “ We studied the Disaster of ’98.”  “Oh, the Spanish-American War” I said (bias), and I asked what they were told was the cause. The reply included standard themes of colonialism and the obviously-offensive and thus obviously-the-cause-of-the-problem position of imperialist Spain that some peoples have more value than others.  It is true, among other things, that thousands of Cuban independistas were dying in Spanish concentration camps and this alone called for an international solution.  But American colonial desires, the problems of the Bourbon Restoration, the identity and intellectual crisis that spawned the Generation of ’98, and practical seminal events (the Americans said we blew up their ship!) were not discussed.  OK, it’s high school, but still.  And no I didn’t hear about any of this during my public education either.

More truth in beer than in school

Every time I sit down to start that article, the one that’s finally gonna explain the current world political miasma, the one about how the internet-caused removal of informed news professionals (editors) from the path from news event to audience has led to our current situation – said situation being the one in which the town idiot gets equal time with the most critical thinker (thanks former student council presidents now American Democrats or members of the Spanish PSOE!), and the bullies that used to take my lunch in junior high (colegio) now take advantage of this liberal sensitivity to loot the government on behalf of their cool rich friends they can never be – I remember Joseph Pulitzer and the impressive list of American Naval incidents, like Gulf of Tonkin I and II, that have been manipulated by him and other professionals since, resulting in world-changing events.

In the case at hand, the press, meaning syndicates under Pulitzer and William Randolph Hearst, each trying to outdo the other in a circulation war, appealed to the basest instincts of the public, whipping them into a jingoistic frenzy that helped support the US government’s decision to quit Spain of Cuba, Puerto Rico, Guam, and the Philippines. Without concern for the truth, they blamed the sinking of the US warship in Havana harbor, The Maine, on the Spanish.  I say without “concern”, not without “regard”, because the truth at the time was not known (turns out it may have had a design issue) and they did not care – they had a story that sold papers.

In the case at hand, the press, meaning syndicates under Pulitzer and William Randolph Hearst, each trying to outdo the other in a circulation war, appealed to the basest instincts of the public, whipping them into a jingoistic frenzy that helped support the US government’s decision to quit Spain of Cuba, Puerto Rico, Guam, and the Philippines. Without concern for the truth, they blamed the sinking of the US warship in Havana harbor, The Maine, on the Spanish.  I say without “concern”, not without “regard”, because the truth at the time was not known (turns out it may have had a design issue) and they did not care – they had a story that sold papers.

The first and most accurate memories were pornographic, really

In “Crocodile”,  a recent episode of Netflix’ Black Mirror, a sci-fi series whose general thread is the all-to-realistic near-future extension of current information technologies to absurd dystopian conclusions, an insurance investigator interviews witnesses to a traffic accident by using a portable machine to access their memories.  It’s understood, she informs her subjects, that their memories will be subjective, but, given the collection of enough versions from enough different people, reality can be “crowd-sourced”. Among the broadest implications would be, of course, that reality is thus subject to the limitations, both sensory and imaginative, of the members of that crowd.  Paul Simon may argue that our imagination would improve reality (smile).

Well, at least the ones I got to talk to

But if we aren’t taught the historical background for current events, and professional sources of information are compensated to reinforce, not improve upon, that ignorance, and, finally, crowd sources are, well, the crowd – untrained, biased, ignorant, dull, (my view is much darker than Paul’s) – then where will good information come from?  In the days of Pulitzer and Hearst’ yellow journalism, you chose between sources, between storytellers. But now you are the storyteller, and as I’ve recently argued, you think at least half of the people around you are organically incapable of understanding the truth that you see.  What are you going to do?

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