De península a península: Uxmal (segunda parte)

//Fernando Domínguez Pozos

“Bienvenue à Uxmal”, “Benvenuto a Uxmal”, “Welcome to Uxmal”, “Bats’I k’op tsotsil”, son algunas de las voces e idiomas que escucha todo aquel que tienen la oportunidad de visitar la ciudad que ha sido “tres veces construida”: Uxmal, zona arqueológica de suma belleza, particular historia y fascinante entorno que en ocasiones es opacada por la historia y fama de la otra gran zona arqueológica de la región: Chichen Itza; sin embargo, quien conoce la ciudad de Uxmal, puede recorrer uno de los asentamientos de la cultura maya más importantes de México y Centroamérica. 

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A una distancia promedio de una hora desde la ciudad de Mérida, en la península yucateca, se encuentra Uxmal. Desde el ingreso a esta zona arqueológica, el bullicio, palabras y diálogos comienzan a ser perceptibles con acentos y expresiones muy diversas, ya que la visita de turistas extranjeros es sin duda una característica de esta parte del país, al grado que los guías, en su mayoría originarios de esta región, dan sus recorridos por lo menos en tres idiomas, ya sea francés, inglés, italiano, español y por supuesto, palabras y expresiones mayas, que buscan la preservación de su lengua originaria.  

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Esta zona arqueológica, es considerada Patrimonio Cultural de Yucatán, de la nación y de la humanidad, ya que los monumentos históricos que ahí se encuentran son espectaculares por sus dimensiones, relevantes por su historia y singulares por sus detalles. El ingreso a la zona arqueológica tiene la semejanza al túnel que lleva jugadores a un campo de fútbol profesional, sólo que en este caso el destino final no es el de un césped y la afición, sino la fachada trasera de una singular pirámide, cuyos detalles asemejan a los avances de la arquitectura moderna por su precisión en acabados, propios del estilo Puuc, reflejados en la conocida como la Pirámide del Adivino. 

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En este punto de inicio, los guías se colocan justo frente a la majestuosa Pirámide y piden a los visitantes aplaudir tres veces con los brazos en alto, provocando que el sonido viaje y la estructura superior de esta pirámide emita un sonido similar al de un ave, lo que en palabras de nuestros guías era la manera en que visitantes anunciaban su llegada y a su vez solicitaban permiso para ingresar al sitio que era morada de reyes y sabios. Ese singular fenómeno es resultado de la ubicación, arquitectura y precisión que destacó a la civilización maya y sus asentamientos

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Así, una vez que visitantes obtenemos el permiso para ingresar, pasamos al frente de la Pirámide y al espacio que ha tomado el nombre del Cuadrángulo de las Monjas, conformado por cuatro grandes edificaciones que delimitan un patio y que en palabras de nuestros anfitriones mayas albergaron las escuelas de astronomía y matemáticas, además de algunos estudios sobre física y arquitectura. Al centro de ese patio se erige un asiento de piedra, donde el rey era el único que podía utilizarlo. La dimensión de este asiento, así como los escalones conformados con pequeñas piedras y algunas leyendas sobre esta civilización, invitan a confirmar la historia de que los últimos reyes de estas grandes civilizaciones fueron hombres de talla pequeña

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El recorrido por Uxmal es acompañado por un sol que resalta los detalles de enrejados, columnillas, chozas, así como de símbolos apenas perceptibles de planetas, elementos geográficos, figuras humanas, serpientes, aves y demás signos que esta cultura tan emblemática de Centroamérica heredó a nuestra sociedad contemporánea. Grupos de turistas extranjeros y nacionales, pequeños grupos escolares, así como algunos visitantes solitarios buscan las fotos más singulares, teniendo de fondo monumentos que han perdurado por siglos y, que en la posición correcta demuestran la simetría y exactitud que esta cultura tuvo mucho antes de la fascinación por la inteligencia artificial. 

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La visita a Uxmal, puede ser descrita por muchas voces y perspectivas, pero sin duda debe ser experimentada por cada uno de aquellos que puedan leer esta columna. La región de Uxmal, ofrece además a unos cuantos kilómetros de distancia otro sitio singular como es el Museo del Chocolate o Cacao, uno de los productos más singulares de esta región y cuya valía en épocas prehispánicas era superior a muchos otros productos, tal vez por ello, en la época de trueques e intercambios el cacao era tan valioso, tal como el propio Diego Velásquez comprendería y, por lo que decidiera colocar en un pequeño jarrito de tlaquepaque rojo en las manos de la infanta que retratará en “Las meninas”. 

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Mérida, a poco más de 2 mil kilómetros de distancia del Otro México, reguarda el México prehispánico, ese México, que es añorado por extranjeros y nacionales, quienes atestiguan la capacidad de desarrollo y construcción de una sociedad que vivió siglos atrás, y continúa asombrando por su idiosincracia. Esta civilización y esta zona sigue siendo resguardada por aluxes, pequeños seres que de acuerdo con las ideas de la cultura maya protegen y cuidan cosechas, siempre y cuando les edifiques una pequeña casa, donde pernoctan.

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