Desde el Otro México: verano en Ensenada
Texto: Fernando Domínguez//
El verano es la temporada más cálida de las cuatro estaciones del año. Una de sus características es que los días son más largos y las noches más cortas, por lo que es común que la gente busque veranear, es decir, elegir uno o más destinos para pasar días de descanso. Las ciudades con playa suelen ser la opción más recurrente, ya que los espacios abiertos para acampar también son atractivos. Lo importante es disfrutar hasta los últimos rayos de sol de cada día de esta temporada que es el preludio de lo nostálgico y fresco del otoño. Ensenada y, particularmente, el estado de Baja California en México, resulta uno de los sitios más atractivos para veranear, puesto que su clima es considerado uno de los mejores, por sus mañanas soleadas y cálidas, perfectas para caminatas por la playa, y por sus atardeceres refrescantes, idóneos para permanecer ante el asador donde se ha preparado la carnita, los elotes y condimentos para una reunión de amigos y/o familia.
La Cenicienta del Pacífico cuenta con playas idóneas para los amantes del surf, así como para quienes disfrutan de largas caminatas acompañados por el singular sonido del mar del Pacífico; al unísono del entorno de playa y a tan solo unos kilómetros de distancia, la inmensidad del Valle de Guadalupe, con sus viñedos y centeneras de opciones gastronómicas, regala a visitantes espectaculares vistas de la vid, del olivo y de las montañas, que son el contorno natural de sitios localizados en medio de la nada.
Uno de esos pequeños tesoros que resguarda el Valle de Guadalupe es Corazá, una cocina de autor, donde la gastronomía es digna de estrellas, de esas que otorga la reconocida marca Michelín, ya que precisamente el trayecto que debe realizarse de poco más de 30 minutos desde la ciudad de Ensenada hasta este aesthetic espacio es más que gratificante por la presentación y sabor de los platillos que se pueden degustar. Diversas opciones de desayuno, así como sus únicos tacos de panceta ahumada, costilla braceada, pulpo o picaña, son pequeños placeres gastronómicos que deleitan los sentidos de sus comensales. Corazá es, además, un lugar colocado cuidadosa y estéticamente en el Valle, con espacios instagrameables y colores que únicamente el verano de la baja regala a sus visitantes.
Además, en verano este inmenso Valle de Guadalupe es refugio de los miles de viñedos que están en el preludio de sus fiestas de la vendimia. Uno de estos espacios es Viña de Frannes, viñedo que se encuentra en el camino que conecta a las comunidades de El Tigre y Francisco Zarco, donde la multiplicidad de señalamientos, el mismo camino y las montañas guían a viajeros hacia posiblemente uno de los espacios más resguardados, alejados y espectaculares del Valle. Con barriles, cactus y viñedos, Viña de Frannes, regala una de las vistas más envidiadas del verano, con un sol que demarca perfectamente las colinas, invita a sacar las gafas de sol y sombreros, así como a acompañar uno o más vinos con las delicias gastronómicas que este otro regalo bajacaliforniano otorga. Estos son tan solo dos de esos lugares donde veranear en la bella Ensenada, sitios que se encuentran en la hoy -reconocida- Ruta del Vino; sin embargo, cuenta la leyenda de esta región que anteriormente existió una ruta más antigua, más al sur y con otro microclima, espacios y amenidades propias de esa conocida como “antigua ruta del vino”.
En camino hacia la Bufadora, un poco más allá de la comunidad de Maneadero, donde comienza la ruta de la baja, se encuentra otro tesoro escondido en Ensenada, donde además de barcos encallados, playas -cuasi- vírgenes y atardeceres únicos, se encuentran lugares que tímidamente se ocultan entre la propia naturaleza, esperando a quienes se atreven a conocerlos. Las cañadas es un campamento de poco más de 30 hectáreas, donde se puede acampar y rentar cabañas (con vistas al lago o a las colinas de la sierra bajacaliforniana); durante el verano y con lo cálido de su clima, es un lugar idóneo para disfrutar de actividades de agua, tierra y aire, ya que cuenta con albercas para infantes, otras que simulan el oleaje del mar y algunas más en pequeños espacios, donde junto al asador, el calor y la calidez de las familias se puede disfrutar de los días de relajación de julio.
Paseos en lancha en un pequeño lago situado dentro de este campamento, tirolesas de distintas distancias, paseos en caballo y dos miradores que permiten disfrutar de la inmensidad de este Valle son algunas de las opciones para veranear que este espacio regala a los aventureros que deciden conocerlo. Familias estadounidenses y mexicanas coinciden en este espacio del Valle de Guadalupe que, por su cercanía con California y ubicación estratégica en Baja California, recibe por igual a todos los habitantes de esta región de las californias.
Veranear es, sin duda, una de las actividades que más disfrutan familias, parejas, grupos de amigos, aventureros solitarios y reuniones familiares cada año, simplemente porque el contacto con la naturaleza, ya sea el mar, la playa, el bosque, la tierra o los valles, son una oportunidad de reencontrarnos con nuestro origen y nuestra madre tierra. Y una buena elección es Ensenada.





