El hombre almohada o el despertar de un mal cuento

Víctor Ibáñez y Arturo Pola //

La compañía zaragozana Teatro Pezkao estrenó su obra más ambiciosa: El hombre almohada (The Pillowman), de Martin McDonagh, el autor de habla inglesa más representado después de Shakespeare. La obra, de reconocimiento internacional llegaba por primera vez a la ciudad de Zaragoza del 20 al 23 de febrero en el Teatro del Mercado.

El hombre almohada es una historia que transcurre, valga la redundancia, entre almohadas. Se trata de algo aparentemente irreal para el espectador, que observa a sabiendas una representación, pero que cobra sentido y  forma poco a poco, de una manera inquietante, tenebrosa e incluso cómica por momentos, como un mal sueño.

El pequeño escenario y la escasa distancia con las primeras filas crea una inmersión total del público en una atmósfera opresiva. Se apagan las luces y el Teatro del Mercado se traslada a un estado totalitario sin nombre. Katurian, el protagonista de la obra, aparece sentado en una silla con una bolsa en la cabeza en un cuarto de interrogatorios. Entran los policías Tupolski y Ariel. A un lado hay un cajón archivador con un fajo de papeles encima.

Los papeles son los cuentos de Katurian. Comienza el interrogatorio y, entre preguntas y sarcasmos de la policía, se va dando cuenta del por qué está en esa situación: sus cuentos. Cuentos que guardan relación con una serie de crímenes que se han dado en los últimos días.

Tupolski saca del fajo “Los hombrecitos manzana”. Como en la mayoría de los cuentos de Katurian el protagonista es un niño maltratado. En este caso, una niña le regala a su padre unas manzanas talladas en forma de hombrecitos y le dice que no son para comer, si no que son el recuerdo de la juventud de su única hija. El padre se las come para fastidiarla y muere. En la manzana había cuchillas de afeitar.

K: Y ese podría ser el final del cuento, ese debería ser el final del cuento, el padre se lleva su merecido. Pero sigue.

La niña despierta por la noche con hombrecitos manzana trepando sobre su pecho que le dicen “mataste a nuestros hermanitos…”, se le meten en la garganta y muere ahogada en su propia sangre. Mientras tanto, el otro policía interroga a Michal, hermano mayor del protagonista. El último de los personajes en entrar en acción muestra una actitud infantil y una deficiencia mental. Al oír los gritos Katurian tiene miedo de lo que le puedan estar haciendo a su hermano. Desde que él mismo lo salvó de los malos tratos de sus padres, le prometió que nunca dejaría que le volviera a pasar nada malo.

K: Es un giro. Parece que fuera una secuencia sueño. Pero no. (Pausa.) ¿Qué? Dije que no era el mejor.

El hombre almohada es poesía que retrata la oscuridad humana con tan solo cuatro personajes y una puesta en escena minimalista: una sala de interrogatorios y una sala con un taburete, un colchón y una almohada donde los hermanos se reúnen tras sendos interrogatorios y esperan su muerte entre cuento y cuento. Es también la belleza que se hace espacio dentro del horror en un relato que tiene el mismo nombre que la obra de McDonagh y que Michal pide a Katurian que le cuente en esa trágica espera.

K: (sonríe) ¿Por qué “El Hombre almohada”? (Michal se encoge de hombros). Uy, ese es de hace tiempo, ¿no?

Un hombre hecho de almohadas que se presenta como objeto de salvación al que aferrarse dentro de la pesadilla. Una salvación que Katurian solo pide para sus cuentos, porque lo demás está ya perdido. El hombre almohada son escenarios imaginados en los que el protagonista narra esos cuentos, como “El escritor y su hermano”, con una historia cruda y un final distinto a una realidad más cruda aún. Su historia.

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