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Javier Gallego, director de Carne Cruda: “Quería hacer una novela histórica disfrazada de fiesta”

Victoria Cazcarro (@vcazcarro_) //

Javier Gallego presentó el pasado jueves 9 en la librería Cálamo su novela titulada La caída del imperio, publicada por la editorial Random House. En estas 384 páginas, el director y presentador del programa de radio Carne Cruda, sumerge al lector en una historia de un grupo de amigos que hacen cara a los retos de una inhóspita realidad. 

A la hora de la charla, quedaban pocas sillas libres en la librería Cálamo. La gente se acomodaba en ellas, sin importarles el poco espacio, mirando con atención al hombre que subía por las escaleras, Javier Gallego. Le seguía Miguel Serrano, traductor y escritor que moderó la presentación del libro escrito por el periodista, La caída del imperio. Ambos se sentaron en la mesa, en la que se mostraba el libro con una llamativa y portada naranja y un cuervo negro protagonizandola. 

Para que la charla fuera más cercana, decidieron no emplear el micrófono. La acústica del altillo lo permitía, sus voces resonaban entre las estanterías repletas de libros. Serrano hizo un breve recorrido por la trayectoria multidisciplinar de Gallego: “Sus tres facetas de músico, escritor y periodista confluyen en esta novela de título muy poco ambicioso, La caída del imperio”. Javier Gallego, que hasta el momento escuchaba con atención, rompió a reír junto a la audiencia. 

Serrano dio el pistoletazo de salida a la presentación con una lista de adjetivos para mostrar la dualidad de la obra: “Es una novela ambiciosa, pero íntima a la vez; completamente desmesurada y medida al milímetro; difícil y muy accesible; tierna y despiadada; es pírica y reflexiva; antisistema y publicada por Random House que es un gran grupo editorial; contradictoria y coherente; es una novela lírica y coloquial; poética y deslenguada; histórica y generacional”. Gallego añadió más contrastes de la naturaleza del libro: “Al final creo que se parece mucho a su padre, como no podría ser de otra manera. Tiene mucho de música y mucho de radio”.  

La trama de la novela son tres días y tres noches de fiesta de un grupo de amigos al que el lector es introducido desde una perspectiva externa, Darío, alguien ajeno a estos personajes. Serrano explica cómo vamos a conocer a cada uno de los miembros del grupo: “Vais entrando en la historia de estos personajes que parece que están simplemente de fiesta, divirtiéndose, pero según avanzan las páginas te das cuenta de que hay muchas capas”. En torno a esta idea, Javier Gallego añadió: “Son personajes que se están despedazando al mismo tiempo que se despedaza el mundo que está a su alrededor”. 

Serrano aclaró el momento histórico en el que tiene lugar la novela: “Dices que son tres días, pero no son tres días cualesquiera, sino que son los tres días inmediatamente anteriores a las manifestaciones del 15-M y todo lo que eso supuso”. El periodista justificó esta decisión creativa: “Yo lo viví con muchísima intensidad. Me pareció que narrativamente iba a funcionar muy bien situar a personajes en crisis dentro de otra crisis”. Gallego explicó el impacto que esta situación tiene en el grupo: “Son arrastrados por esa ola e intentan surfearla, levantarse de los revolcones y salir adelante”. También reflexionó sobre la posibilidad de trasladar la historia a otros momentos históricos. Argumentó que la obra se puede leer en muchos momentos y lo pueden leer muchas generaciones distintas porque “al final las circunstancias, desgraciadamente, se están repitiendo”. 

Retomando esa lista de adjetivos de Serrano al principio de la charla, dijo que quiso escribir una obra que fuera generacional e intergeneracional.  “También quería hacer una novela histórica disfrazada de fiesta —compartió el escritor—. Al final habla mucho de un contexto histórico, político y social que conocéis todos muy bien, pero disfrazado como si fuera una bacanal del imperio romano”. Este imperio romano, referenciado en el título de la novela, hace un guiño a la sensación de inmoralidad de la juventud, característica de los grandes emperadores romanos, explicó Gallego. Compartió su visión: “Creo que, bajo la fiesta, la orgía y la diversión, hay mucha depresión, ansiedad, miedo e incertidumbre”. 

Serrano profundizó en la clasificación de la obra: “Dices novela histórica, yo estoy de acuerdo en que es tanto novela generacional como novela histórica”. “Pero, no es la típica, claro”, reconoció Gallego. Ambos coincidieron en que La caída del imperio encaja con el modelo de novela histórica que intenta demostrar cómo el pasado influye en el presente.  Hablaron de la similitud que este libro tiene con la obra de Galdós. Gallego explicó el enfoque de la novela: “La propuesta estética no parece galdosiana, pero pretende ser una versión modernizada postmoderna de los episodios nacionales”. Como lector de autores como Almudena Grandes o Rafael Chirbes, expresó su intención de seguir su ejemplo: “Yo quería contar el momento histórico a través de personas. Ellos te cuentan un momento histórico, pero no a través de los grandes personajes o la historia con mayúsculas, si no a través de las historias pequeñas”. 

El moderador mencionó la idea de la novela de la crisis que se trató en el momento del 15-M. Gallego destacó la necesidad colectiva de “hacer la digestión de ese momento histórico y sus consecuencias”. El autor expresó la idea de que la novela adquirió profundidad a raíz de la perspectiva tomada desde el suceso. Tras trabajar nueve años en el proyecto, habló de que acabó escribiendo una obra sobre la juventud desde la pérdida de la juventud. “Yo ya voy teniendo unos años, aunque no lo parezca porque me conservó en formol y en salmuera”, bromeaba Gallego acompañado por las risas de su atenta audiencia. 

Darío llega al grupo, porque está siguiendo a Amalia, una periodista que acaba de ser despedida de un medio de comunicación, explicaba Serrano. “No sé cómo se me pudo ocurrir esto”, respondió con sorna Gallego, ante un audiencia conocedora de su pasado laboral. Sin embargo, explicó que no se basaba tanto en la experiencia personal, sino en una experiencia generalizada en el ámbito del periodismo. “Hubo muchos periodistas que se quedaron en la calle. De hecho, el 15-M yo creo que se contó muy bien porque muchos de esos periodistas estaban en la calle, que es donde sucedió”, recordó el periodista.

El autor reconoció que estas condiciones laborales se trasladó a los demás miembros del grupo. “Creo que es algo que además sigue siendo de rabiosa y lamentable actualidad. La precariedad es algo que atraviesa ya a varias generaciones, desde los 20 hasta los 40. Mucha gente tiene esas dificultades para salir adelante que son demoledoras”, dijo Gallego. 

Javier Gallego leyendo su novela
Javier Gallego leyendo su novela

Habló de los personajes y sus situaciones: Salva, Leo, Violeta, Abel, Jacobo, Amelia y Juan. Este último, Juan, es el personaje invisible del que todos hablan al principio de la novela. Gallego explicó su ausencia: “No está porque se ha separado de Amalia, hace un año que no se ven y en este fin de semana, se reencuentran. Hasta ahí puedo leer”. Su idea inicial de la novela, explicó, se centraba en Amelia y Juan: “La caída del imperio iba a ser la caída de amor de estos dos y los demás iban a ser los satélites en torno a estos planetas principales”.

Reconoció la necesidad de dar voz al resto de personajes para que el lector pudiera entrar en la historia, proceso que calificó como un gran reto pero también algo divertido y emocionante. Recordó cómo fue escribir a Caín: “Me poseyó el punk que llevaba dentro. Yo no sabía que lo tenía. Me divertía mucho escribiendo, estaba como las maracas”. 

El moderador explicó un aspecto de la novela: “Uno de los grandes hallazgos de la novela es que, con la noche y la droga, las voces se confunden. Pasa una cosa muy misteriosa y muy bonita que es que el monólogo y el diálogo son indistinguibles”. Serrano le preguntó: “¿Te costó mucho…?” “Mucho”, respondió rápidamente Gallego entre risas.  Esta técnica que, según el autor, bebe mucho del modernismo literario, quería reflejar esa confusión que caracteriza a la noche, entendida como un tiempo de ruptura, de relajación de normas. Esta ruptura se traduce a la novela en una ruptura gramatical, ortográfica y sintáctica. “Todo eso fue apoderándose de la novela —relataba el escritor—. Me sumergí completamente en cómo se rompen las estructuras mentales cuando estás medio ebrio, cuando estás hablando con mucha gente, cuando estás muy acelerado o cuando estás muy deprimido. En ese sentido, es una inmersión profunda”. 

La música unifica al grupo y hay momentos enteros articulados por la música, continuó Serrano. Gallego explicó: “Me gustaba mucho la música como hilo conductor, como otro protagonista que cuenta sus vidas. Hay muchas canciones que sirven para hacer avanzar la historia”. Se giraba a su público para preguntar: “¿qué espectáculo juvenil congrega más a la masa que la música?”. Ante el silencio, sentenció: “Ninguno”. Compartió una curiosidad del disco de Pink Floyd, The dark side of the moon, y la película de El Mago de Oz, mencionada en la obra.

Tras una lectura de un fragmento del libro, la charla llegó a su fin. Las sillas se fueron plegando conforme las personas se iban levantando. Así, se formó una fila para que el autor fuera firmando su obra. Desde la escalera abarrotada de libros, se podían oían las peticiones. “Para mi hija, Laura”, decía el primer hombre de la fila. 

Javier Gallego firmando su novela
Javier Gallego firmando su novela

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