Mamá, quiero formar una banda de mujeres

Susana Matondo Muñoz//

La historia de las mujeres en el mundo de la música no puede entenderse sin nombres como Janis Joplin, Tina Turner o Madonna. También se encuentran algunas vocalistas de grupos formados por hombres que han revolucionado la música, como Blondie, The Pretenders, o Mecano. Pero a la hora de detectar grupos compuestos en exclusiva por mujeres se observa una carencia alarmante, al contrario de lo que sucede con las bandas masculinas. Estos, además de ser mucho más numerosos, gozan de éxito y reconocimiento indiscutibles. ¿A qué se debe esta obvia diferencia entre géneros?

Actualmente es normal ver mujeres que transmiten independencia, poder y seguridad sobre el escenario; muchas de ellas obtienen reconocimientos y pueblan las listas de éxitos. Esto debería servir: el mundo de la música acepta y reconoce a las mujeres sin reservas. Sin embargo, no sucede lo mismo cuando buscamos ejemplos de poder y éxito en bandas exclusivamente femeninas. No parece haber hueco para grupos de mujeres que producen, componen y tocan sus propias canciones.

En cambio, ¿cuántas bandas de hombres encontramos que destaquen? En la última edición de los Premios Grammy, por ejemplo, el único grupo de música con una mujer que sobresalió, con siete nominaciones, fue Florence + The Machine, que no deja de ser un grupo de una vocalista respaldada por músicos hombres.

Tina Turner

Las mujeres son, sin duda, un reclamo para el mundo musical. Pero vistos los referentes anteriores, nos preguntamos si lo único que vende actualmente es la imagen de la mujer solista o al frente de un grupo de músicos, en ambos casos siendo la cara llamativa, la cabeza destacada  –y en pocos casos la pensante-. Teniendo en cuenta que esta industria sigue siendo eminentemente un mundo de hombres, cualquier representación femenina siempre tendrá mérito pero… ¿dónde queda la fuerza de un grupo de mujeres tocando instrumentos sobre el escenario?

De Aretha al Riot Grrl                                                                                        

Las mujeres se establecieron en la industria de la música de forma convencional a partir de los años 60. “Antes de los 60-70 sólo existían el blues y el jazz, un mundo en el que prácticamente no había mujeres –exceptuando a Aretha Frankiln y las Supremes-, y Elvis Presley en el rock&roll. Las mujeres empezaron cuando este género se masificó”, dice Sonia Linacero, periodista y propietaria de la emblemática tienda de discos Linacero de Zaragoza.

Aretha Franklin, máxima exponente del soul, inició su carrera en 1956, y es una de las figuras femeninas más antiguas que aún se recuerda. Junto a ella nacieron agrupaciones vocales con el objetivo de extender y popularizar la música negra. Aquellos tiempos eran todavía de hombres, pero gracias a Aretha y a grupos como las Supremes (1959 – 1977), la esfera comenzó a cambiar. Se hizo hueco en el escenario a más mujeres, como The Marvelettes (1960-1970), y Martha and the Vandellas (1957-1962). Sin embargo, salvo las Supremes, ninguno de estos grupos compuestos por mujeres alcanzó el mismo éxito de las formaciones masculinas de la época: The Temptations (1959) y los Four Tops (1954), que siguen en activo.

Aquellos años de segunda mitad del siglo XX llenos de vocalistas femeninas sólo se explican con la proliferación del rock&roll de los 60. La Explosión Rock trajo leyendas como Janis Joplin, Suzie Quatro, Patti Smith, o Tina Turner, entre otras: “Hasta su llegada, con un fuerte componente feminista que supuso un empoderamiento de las chicas y una construcción de referentes, las mujeres eran bellos rostros con bellas voces dirigidas por hombres”, afirma Toya Jimeno, periodista musical y bajista. “Fue la irrupción del feminismo, la libertad de la mujer y el movimiento hippie lo que permitió que las grandes rockeras surgieran”, añade Marta Asensio, también periodista musical.

The Runaways, The Bangles, Birtha, L7, Las Donnas, Bikini Kill, Girlschool y las españolas Vulpes son ejemplos de bandas de mujeres con estilos muy diferentes que aparecen a lo largo de las décadas. Las Donnas y Girlschool siguen en activo, y The Bangles también, desde su reunión en 2000. Esta gran revolución se pudo dar porque el final del siglo XX fue “una época de liberación femenina en muchos aspectos. Hubo un movimiento feminista, abortista y reaccionario en los años 70” cuenta Estrella Sánchez, de la Asociación Mujeres en la Música

“Llega un momento en el que las mujeres dicen ‘yo no quiero estar sólo abajo del escenario, yo quiero estar ahí arriba. Voy a ser protagonista de mi propia historia’” relata Cristina Pablo, cantante y  guitarrista del grupo La Nube, formado por tres chicas y un chico que se siente “una más”. Esto es la viva definición del Riot Grrrl de los años 90, un movimiento que reivindicaba un hueco en el escenario para las mujeres, bajo sus propias reglas, además de ser muy crítico con la sociedad y, por lo general, tener un marcado sentimiento político, feminista, y revolucionario.

Si entre los 60 y los 90 se desarrollaron los años dorados de la mayoría de bandas femeninas notables en la historia, los hombres no pueden adherirse a ninguna década concreta. Ellos siempre han estado en activo desde que estallara la revolución del rock. Desde el principio han monopolizado el sector bandas, y muchas de ellas han sobrevivido al cambio de siglo, algo que muy pocas mujeres pueden decir. Green Day, Guns n’ Roses, los Rolling Stones, AC/DC, U2, Bon Jovi… son nombres que pasan de generación en generación. Estrella Sánchez afirma: “Una mujer con fuerza tocando una guitarra o una batería creo que, hasta cierto punto, sigue siendo algo bastante exótico. Aunque haya habido grupos de mujeres, (…) si pensamos en grupos míticos del rock, salen nombres masculinos”.

Muchas de las bandas de la revolución se disuelven antes de que empiece el siglo, y quedan por el camino los viejos iconos femeninos. Aquellas que mueren, como Janis, serán recordadas por su espíritu, pero nadie recogerá su legado. “Cuando a finales de los sesenta en Estados Unidos cobró fuerza el movimiento hippie sí que pareció que empezaban a surgir grandes figuras femeninas, pero ahí se quedó. No creo que ninguna mujer en la actualidad haya tomado el relevo de Patti o Janis, ni mucho menos haya revolucionado la música como lo hicieron ellas, reflexiona Asensio.

Este

Una industria machista y comercial         

“Nacho Vegas dijo una vez que, estando él presente, le preguntaron a Cristina Rosenvinge si componía sus propias canciones”, cuenta Cristina Pablo; “el propio Nacho se sorprendía, a él jamás le han preguntado eso, nadie se lo plantea”. La cantante de La Nube añade: “Hay muchísimo machismo en la música. En este entorno, por ejemplo, es muy extraño que una mujer le hable a un técnico de cuestiones de su campo; se asombran. Esperan que les hables de cuestiones artísticas, más ‘apropiadas’ a lo que se espera de una mujer”.

Es sólo uno de los muchos ejemplos de machismo en la música que podrían mencionarse. Y si hay una enorme carencia de bandas femeninas con éxito se debe, en gran parte, a las mismas razones históricas y sociales que en el resto de ámbitos laborales: “La música, su industria, no es muy diferente al resto de la sociedad, es decir, patriarcal y machista”, asegura Toya Jimeno. “Hasta hace poco la música era un mundo de hombres, que hubiera una mujer era la nota discordante”, apunta Linacero.

Blondie

Estrella Sánchez hace una observación histórica interesante: “Las bandas de swing estadounidenses fueron principalmente masculinas hasta la llegada de la II Guerra Mundial, cuando los EEUU reclutaron gran cantidad de hombres para la guerra. En ese momento, las bandas de swing de mujeres crecieron como la espuma. Un ejemplo puede verse en Con faldas y a lo loco. Cuando los hombres volvieron, para reubicarlos en sus puestos de trabajo, se hizo una campaña publicitaria dirigida a la mujer en la que la invitaban a hacer mermeladas caseras y a dedicarse al cuidado de los hijos. Este tipo de acciones para reubicar mujeres es lo que se llama ‘mística femenina’. Se puede sacar la conclusión de que cuando el mercado está copado ya sólo con grupos de hombres se hace poco necesaria la presencia de grupos de mujeres”.

Aunque el panorama cambie lentamente, es innegable el machismo todavía existente en todos los niveles de la industria. “Según ‘Women’s Audio Mission’ menos del 5% de ingenieros de sonido son mujeres y según Billboard, en cargos directivos solo hay un 6% (…) las pocas mujeres que hay advierten de un ‘efecto techo de cristal’ que les impide alcanzar cargos importantes”, informa Asensio. “Esto es como una rueda”, completa Estrella Sánchez, “si no hay directivas en la industria, mujeres observadoras que se dediquen a buscar grupos de mujeres, este tipo de música no va a llegar nunca”.

La clave está en la educación, como explica Cristina Pablo: “Los hombres tienen otras seguridades. Nosotras hemos sido educadas con los parámetros de prudencia, de no exhibirte…y  subirse al escenario es una exposición brutal, eso pesa mucho a la hora de hacer una banda”. Además, “antes se daba por hecho que la música interesaba a los chicos, las chicas eran sólo groupies histéricas”, añade Toya Jimeno. Lo que lleva al concepto de fenómeno fan, históricamente ligado a las mujeres, posicionándolas como meras espectadoras y no artistas: “De siempre las mujeres hemos sido espectadoras, sobre todo en el rock. El fenómeno fan comenzó en los años 50, ya desde Elvis Presley, y nuestro espacio en la música era ése, no teníamos protagonismo”, sigue Cristina. “Lo que un músico busca es crear fans, y el fenómeno fan siempre se ha asociado mucho más a las mujeres. Podría ser esa una causa de que las grandes bandas de la actualidad sean de chicos”, opina Asensio.

A esto se une, a finales de siglo, la visión hipersexualizada y comercial de la mujer artista. Cuando las bandas de chicas fueron desapareciendo y el Riot Grrrl quedaba de fondo, anclándose en la escena independiente hasta hoy, aparecieron las Spice Girls (1994-2001) y cambiaron la imagen de la mujer conseguida los años previos. Las bandas de chicas quedaron eclipsadas por las mujeres prototipo girlband y el amor al arte se convirtió en amor a lo comercial. “Cuando pasó la euforia inicial no mereció la pena recoger el legado de la música independiente y se tiró por lo comercial. Es mucho más fácil triunfar haciendo música comercial y vendiendo imagen que encabezando un proyecto auténtico y único”, afirma Asensio.

Tras las Spice llegó una hornada de girlbands prefabricadas con el objetivo de proyectar una imagen de mujer deseable: Hay poquísimas excepciones de cantantes femeninas superventas que no sean guapísimas y físicamente apabullantes. Hay mucho camino por recorrer porque ahora la imagen prima por completo sobre el sonido, cosa que en la música, destinada al sentido auditivo, parece completamente absurdo”, continúa Asensio. La publicitación comercial, la ausencia de miembros músicos y la no autoría de los temas son los rasgos que distinguen este tipo de agrupaciones de las bandas femeninas al uso. Así llegaron Girls Aloud o Destiny Child, y ahora se sigue el ejemplo renovado de Little Mix, quienes al menos coescriben muchas de sus canciones.

Las chicas son guerreras                                          

Hoy en día seguimos viendo que se prefiere que la mujer o bien se luzca en solitario u ocupe la figura de vocalista para dar carisma al grupo. Son los casos de Paramore, o Florence + The Machine. En el caso de las artistas que emprenden su carrera en solitario, sobran menciones: Madonna, Adele, Lana del Rey, Taylor Swift, Beyoncé… ejemplos que dan a entender que la figura de la mujer poderosa se ve beneficiada en solitario o destacada entre hombres. Cristina Pablo cita algunas de las mujeres que se empoderaron en su carrera cuando fueron por su cuenta, como Diana Ross de las Supremes, o Tina Turner, que vivió sus años dorados tras separarse de Ike Turner.

Pero hay muchas chicas guerreras que no se conforman con adherirse a la música sólo en las posiciones más aceptadas. Hoy en día tenemos ejemplos no muy numerosos pero sí de lo más variado. Hay que mencionar a las Dixie Chicks (1989), y a The Corrs (1990), de las pocas bandas notables que han logrado mantenerse. Así como Warpaint, Penny Necklace, o Hey Violet, en la escena más alternativa.

La actriz Scarlett Johanson sorprendió el año pasado formando la banda Singles junto a cuatro chicas más. Una de ellas, Este Haim, pertenece a una de las pocas bandas de mujeres que actualmente se ha hecho hueco en lo elitista de la industria, llegando a colaborar con Calvin Harris o Tame Impala. Se trata de Haim (2012), el grupo que tiene con sus hermanas, Danielle y Alana. Multiinstrumentalistas las tres, cantan, componen y producen sus canciones. Su primer y único álbum Days are gone (2013) entró en la lista de los 100 mejores álbumes de la década según Pitchfork Media. Y, además, hace unos meses manifestaron su intención de resucitar el Lilith Fair, un festival que se celebró entre 1997 y 1999 y que albergaba exclusivamente mujeres cantantes poco conocidas para darles visibilidad.

DANI Y ALANA (1)

Las chicas no sólo quieren divertirse, quieren formar bandas, saltar al escenario y el mundo las necesita porque representan fuerza, inconformismo y progreso. “Es importante que pongamos encima de la mesa estas cosas y que las futuras generaciones tengan referentes de chicas talentosas y fuertes”, dice Toya Jimeno. Los ejemplos anteriores demuestran que la mujer todavía quiere pelear por un puesto justo en la industria, quiere demostrar que empoderarse no tiene por qué ir unido a ser un símbolo sexual o comercial. Ellas, nosotras, todos, estamos a la espera de otra revolución, una que llegue para quedarse.

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