Y las mujeres…

Arantza Jaso Moreno//

Un vividor de la literatura y un literato de la vida; amante y crítico de la apariencia de las mujeres; obseso de la modernización y de las tradiciones al mismo tiempo; puntilloso con la feminidad de las chicas. ¿He dicho ya que a Julio Camba Andreu (1884 – 1962) le gustaba reservar en sus artículos unas palabras dedicadas a opinar sobre asuntos de mujeres sobre los que no tendría por qué opinar? Este detalle es el que no me ha dejado disfrutar del todo de la lectura de Galicia, la recopilación de artículos del periodista gallego, editada por Francisco Fuster. La breve mención que Camba hace de las mujeres de manera aparentemente espontánea, al principio, pasa desapercibida. Hacia el final del libro, espero los innecesarios comentarios como el amargor de un sorbo a una taza de café que ya olía a quemado.

Mujeres
Ilustración de Marta Villarte

 

Que si “las manos virginales de las zagalas”, “las blusas de las mujeres”, “muchachas muy bonitas”, “las elegantes y las aldeanas, las santiaguesas y las forasteras”. La fórmula se repite y evoluciona a lo largo de las 168 páginas y no me dejaba pensar en los conflictos de identidad a los que se enfrentaba Camba, en su rechazo hacia los denominados “galleguistas”, en su actitud irónica con los regionalismos o en el detalle con el que desgrana la cotidianeidad de los pueblos gallegos.

Por esto es por lo que me lancé a la lectura de otro de sus libros recopilatorios –Mis páginas mejores-, no fuera a ser obcecación mía este asunto de las mujeres y Camba, potenciado por el “feminismo radical” de hoy en día. Tres páginas dedica a la descripción de la fealdad de las inglesas. Las feas siendo, de hecho, aquellas que propagan el sufragio femenino. Cerré el libro. Otra vez, mal sabor de boca.

He intentado no imaginarme al afamado periodista y humorista como un señor baboso, y un tanto misógino, desde el primer momento que empecé a leerlo con sus veintipocos años. Pero quizá es así como debiéramos imaginarnos hasta al mejor ilustrado de la época. ¿Qué esperaba de un anarquista que se transformó al conservadurismo a lo largo de una monarquía constitucional, dos dictaduras, una guerra civil y una república? Un periodo de tiempo donde aún se decía “descubrimiento de América” y no genocidio, donde los emigrantes robatrabajos eran los españoles, donde los foros seguían vigentes y, en el tren de Madrid a La Coruña, “se sabe cuándo se sale; lo que no hay medio de averiguar es cuándo se llega”.

Mujeres
Portada de Galicia

 

En suma, Galicia es un libro práctico y didáctico, pero ¿qué libro no lo es? No sabía yo que la llegada de Alfonso XIII pudiese generar semejante revuelo, incluso en los lugares donde existía de una amalgama de ideologías políticas, tanto a favor como en contra de la monarquía. Desconocía que hubiese una diferencia de modernización tan acusada entre la capital y el resto de las provincias; o que la energía hidráulica fuera una realidad por aquel entonces. La temática de su región de origen en la escritura del autor no es constante. Se ve interrumpida por los viajes que hacía a América y Europa; algunos por placer, otros como huida.

El trotamundos de Camba escribía como vivía y dirigía la tinta de su pluma hacia el mundo donde se encontraba trotando, de una manera ligera, dinámica y caricaturesca. Aun con todo, diré que se notaba que amaba Galicia, que amaba su “país de los sueños”, “un país de nieblas y de lluvias”. Y a las mujeres, por supuesto.

 


galicia 1

Ficha técnica:

 

Autor: Julio Camba Andreu

Título: Galicia

Editorial: Fórcola Ediciones

Ciudad: Madrid

Año: 2015

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