Cuaderno ruso o los ecos del tiempo en Alfonso Armada

Pedro García Cueto//

Los poemas de Cuaderno Ruso, editado por Bartleby ediciones, son un espejo donde mirar el universo onírico de un periodista de larga trayectoria, un periodista que ha dirigido el ABC Cultural, que lleva la revista FronteraD. Un hombre, Alfonso Armada, que ha ido creando a través de otros libros; los últimos, dos excelentes recorridos por dos mundos, Sarajevo, diario de la guerra de Bosnia (Malpaso, 2015) y El rumor de la frontera. Viaje por el borde sobre Estados Unidos y México (Península, 2016), sin olvidar que ya había publicado poesía, es decir, todo un prolífico autor de gran mirada, un periodista que se siente escritor, reflexivo y de profunda y meticulosa visión existencial.

Cuaderno Ruso es un libro desgarrador que pulsa la existencia de un mundo que ha ido gestando el odio y la venganza; que ha ido gestando el comunismo donde se prometió un universo pero donde todo quedó en la dictadura, en la sinrazón y el autoritarismo, como el que camina por decenas de muertos. El libro es un espejo donde vemos Rusia, sus caminos. Las reflexiones de Armada son de un lirismo hondo y duro que desgrana fisuras, las que van dejando las líneas del poema. En la lectura uno siente un desgarro: es como si al leer los poemas sintieras que miles de rostros de la estepa rusa volvieran, como caleidoscopios donde vemos figuras borrosas, pero que tuvieron vida ayer.

 

Lo que duele como sólo duele el mal

Enterrados con nuestros padres: tanto de cera,

tanto de barro,

tanto de piedad.

¿Cuántos quintales de lluvia,

cuántos campos de centeno para que se acueste el viento?

 

Sin duda, el tiempo susurra; en el poema oímos su respiración, el mundo que dejó la lluvia. La tempestad vuelve a nosotros y pensamos en los muertos, en los vivos, pero también en aquellos que dejaron su eco en la fría estepa. Es un mundo que Armada conoce y va perfilando a través de los poemas, en muchos de los cuales vemos la sombra del dolor. G.P.O o Bf-2, en este último dice: “Nunca fuimos buenos comunistas / algo mujiks /algo cosmopolitas / celosos de nuestra intimidad / dispuestos a perder el norte”.  Sin duda alguna, la sombra de Stalin sobrevuela y así termina el poema: “Pero hasta los países y los jarrones /pegados con cola estalinista / acaban por desgajarse y naufragar / como témpanos a la deriva”.

 

Alfonso Armada

 

Armada sabe que el mundo de las grandes palabras es una gran mentira, que los proyectos de colectivización no esconden más que esclavos y dolor, que Stalin es una sombra terrible donde se acumulan los muertos. No exento de lirismo, el libro va navegando por ese mundo: vemos esos seres que dejan su vida, el universo onírico es real, pero Armada lo lleva al terreno de la palabra poética. Hay una crítica al comunismo pero también al nazismo. Los poemas se desangran, nos van dejando su eco, su lastimero transitar.

 

Y morir con la altivez de los alces

hermosos quebradizos.

Salto por encima de los arroyos

el tiempo vibra en mis tendones.

No sé qué nieve sucia

qué musgo reseco

voy a masticar a partir de ahora.

Qué gritos en la espesura

voy a empezar a oír

 

No se cita completo para que el lector disfrute de su lectura, pero nos llega el eco del tiempo, la soledad inmensa, el espectáculo de la nieve, la tristeza de la vida. Hay una querencia triste en el poema y en el libro, como un universo que transita el poeta, lo que nos hace imaginar sus pasos ante ese mundo extensísimo y desolador que seguro ha recorrido, porque Armada es testigo del mundo, de las guerras, de la política que oprime, de tantos seres anónimos que ha querido en sus viajes. Hay en el libro esa huella, la del hombre que mira ese enorme silencio del tiempo, como en el cine de Bergman o Antonioni; mundo hecho de silencios que llevan dolor en su interior.

Libro Alfonso ArmadaCuaderno Ruso es un libro muy recomendable porque nos hace viajar y en las líneas del poema oímos los susurros de esos seres que ha amado en sus viajes a Rusia, esos hombres y mujeres que tanto se parecen a nosotros y que también sufren. Oigo al leer el libro sus ecos, lo que confirma la buena poesía de Alfonso Armada que hay que celebrar.

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