Rental Family, serenidad en medio del desarraigo
La comedia dramática Rental Family sigue a un actor estadounidense en Japón que empieza a trabajar en una agencia de “familia de alquiler”, un servicio en el que los clientes contratan a los actores para interpretar a sus familiares o conocidos.
Victoria Cazcarro (@vcazcarro_)//
La sombra de la soledad acecha la vida de Phillip Vanderploeg, un actor estadounidense que llegó a Tokio para protagonizar un anuncio de pasta de dientes. Pero, tras siete años intentando colarse en la escena cinematográfica japonesa —y protagonizar más anuncios—, no ha conseguido papeles más destacados. La premisa del filme, protagonizado por Brendan Fraser, se basa en el fenómeno de las empresas de las “familias de alquiler”. Estas agencias, una práctica real en Japón, proporcionan actores para interpretar a sus familiares para que llenen los vacíos que han dejado.
La directora Mitsuyo Miyazaki vuelve al cine cinco años después del drama 37 segundos con esta coproducción internacional entre Estados Unidos y Japón, estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2025. Hikari, su nombre artístico, se inspiró en el sentimiento de aislamiento que vivió durante la cuarentena. La historia se sitúa en Japón, pero los temas de la película pueden resonar en audiencias internacionales. Aunque no tiene relaciones personales, Phillip sigue teniendo un gran anhelo de conectar con los demás. El corazón que bombea vida a la historia son los encargos de ser un padre para Mia, una niña mestiza, hija de una madre soltera; y el de ser un periodista para entrevistar a Kikuo, un antiguo director y escritor famoso.

Tokio es una de las ciudades que se representa en películas con una estética muy definida. Es la ciudad en la que se sitúan filmes como Lost in Translation y Enter the Void, obras que resaltan el frenesí urbano que aportan un elemento visual atractivo. Rental Family no presenta esta Tokio romantizada; al menos, no a la primera de cambio. Tras años viviendo en la capital—y sin haber formado relaciones significativas—, Phillip ya no encuentra el encanto de la ciudad. Conforme se va involucrando en la vida de sus clientes, el placer visual retorna a la pantalla. El resultado son algunas de las escenas más bonitas de la película, como el encuentro con Mia en un museo de luces de colores y en el festival del gato, junto con las visitas a Kikuo en su mansión en la naturaleza, alejada del trajín del centro urbano.
La figura de Brendan Fraser destaca en la composición de la imagen: la ciudad no está diseñada para Phillip. Es un hombre de gran complexión rodeado de espacios pequeños durante buena parte del filme: se roza con las tornas del metro, se agacha para cruzar las puertas y se apretuja en las sillas de la agencia. Una diferencia de proporción que no solo se nota en los espacios, sino también entre la gente que, en comparación con él, es más pequeña. Una diferencia que resalta lo alienado que se siente del mundo, especialmente al inicio de su historia.

El protagonista, pese a su gran tamaño, no transmite sensación de amenaza ni de peligro. Más bien al contrario, exhibe un talante derrotado, y todo el mérito es de Brendan Fraser. En su primera película tras su Óscar al Mejor Actor Protagonista por La Ballena (2023), el estadounidense presenta a un hombre consciente de su propia derrota, pero que se niega a rendirse por completo. Es un talante resignado pero esperanzado, una contradicción que Fraser equilibra con aparente facilidad.
En manos de un actor menos generoso, el personaje de Phillip podría entenderse como alguien que siente lástima por sí mismo, pero Fraser aporta calma al personaje. Además, sería fácil que la interpretación de un hombre de mediana edad que se encariña con una niña pequeña resultase inapropiada, pero Fraser aborda la relación con la cautela necesaria para llevarla a la gran pantalla.
En la agencia de “familia de alquiler”, conoce a tres personajes que le abren la puerta a una vida nueva. Aiko, interpretada por Mari Yamamoto, es especialmente memorable, ya que funciona casi como antagonista al recordarle sin piedad a Phillip que es un gaijin (外人), un extranjero que no pertenece a ese mundo. Un sentimiento que Phillip no intenta rebatir, pero frente al que sí comienza a tomar acción: empieza a involucrarse en su nuevo trabajo. Aiko resulta entrañable, especialmente por la interpretación de Yamamoto: sus apariciones son breves, pero roba las escenas con una presencia magnética.

Rental Family se construye como un retrato contenido de la soledad y la necesidad de conexión. Se sostiene por una puesta en escena cuidada y un pensamiento visual sólido. La película apuesta por un tono sobrio que le permite perdurar en la memoria y consolidarse como una propuesta coherente que no pasa desapercibida.
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