Clarita Maldita: drogas, sexo y rock and roll en un Moncayo encantado
“Creo que no estoy muerta. De lo que estoy segura es de estar hablando conmigo misma”. La voz de una niña de once años resuena en los recovecos del Moncayo. Grita ante el horror que presencia, pero nadie parece escucharla. Y, aun así, sigue hablando; conversa con su “amigo invisible” que no la escucha para dejar constancia del suceso aterrador que está viviendo y del que cree que saldrá victoriosa. Lo tiene tan claro como su nombre.
Sheila Lafuente // @sheilafuentte
Clarita Maldita es la cuarta obra literaria –tercera terrorífica– de Daniel Calavera. El cineasta, crítico de doblaje, medio gráfico y escritor ha construido una trayectoria ligada al género fantástico y de terror. En 2015 presentó su primer cortometraje: Somos los muertos. Desde ese momento, la tensión se ha convertido en una constante en su obra. Tres años después llegó Greta (2018), una sátira que condensa en cinco minutos horror y humor a partes iguales. Su tercer cortometraje no se alejó de este universo: Unas cuantas bestias (2020), galardonado como Mejor Corto Nacional en el Festival Sombra de Cine Fantástico de Murcia.
La filmografía de Calavera continuó con Dativa (2022), un corto experimental donde el terror domina cada una de las secuencias. Más recientemente, en M.E.L. (2025), el autor vuelve a explorar el universo fantástico a través de una protagonista que vivirá sucesos extraordinarios. Esta inclinación hacia lo inquietante la ha trasladado, de igual manera, a tres de sus novelas. Tras publicar el poemario Estos son los cuentos de Isla Mayen (2022), Calavera profundizó en el territorio fantástico y en el terror en el ámbito literario con novelas como Jan Mayen (2024) y El Escenario (2024), hasta llegar a Clarita Maldita (2026). Pero esta última obra va un paso más allá.
“Iba a ser un largometraje, de hecho, un guión ya concebido. Pero soy demasiado cabezón, indisciplinado e impaciente, así que preferí verlo hecho novela”, admite Daniel Calavera. Sea cual fuere el formato, el autor terminó dando forma a una inquietante historia situada en los parajes del Moncayo, a los que transformó en un escenario donde lo sobrenatural y lo cotidiano conviven con total naturalidad.
Una historia entre Trasmoz y Litago del Moncayo
Publicada en 2026 por la editorial Apache, Clarita Maldita ha sido definida por su autor como una novela “de brujas, exorcismos, drogas, cadáveres y psicólogos malditos». Sin embargo, detrás de esta enumeración de elementos macabros se encuentra la historia de Clara –Clarita para los amigos–, una niña de once años que deberá enfrentarse a un infortunio que pondrá su vida patas arriba, literalmente.
Todo comenzó cuando el doctor en psicología Quintana y su dóberman, Algodoncito, no dejaron rastro de su partida. Desesperados por obtener respuestas, Pedro y Alicia, discípulos del desaparecido, recurren a la Tía Muri, la bruja de Trasmoz y amante del doctor, para intentar contactar con él desde el más allá. El ritual no sale como estaba previsto y Clara acaba viéndose envuelta en una cadena de sucesos extraordinarios en una casa situada entre Trasmoz y Litago.

La dualidad de Clarita
Clarita (no maldita) se sitúa, sin ella quererlo, como eje central de la novela. A través de su voz, Daniel Calavera construye un personaje que despierta rápidamente la empatía del lector. La niña mantiene una preocupación constante por las personas a las que quiere, en especial por su madre, a pesar de las situaciones grotescas que está viviendo. Esta combinación de inocencia y fortaleza convierte a Clarita en mucho más que una simple protagonista a la que le ocurren sucesos paranormales.
Uno de los aspectos más interesantes del personaje es su forma de narrar los acontecimientos. No deja de ser, en ningún momento, esa niña de 11 años del comienzo, con una jerga que la identifica y la hace reconocible. En varias ocasiones, se dirige directamente al lector. Esto provoca que nos adentremos junto a ella en ese camino lleno de miedos y reflexiones. El lector es para ella “su amigo invisible” que no la escucha, aunque, en realidad, sí lo haga.
“Mi madre… espero que siga viva. Aunque si viniese aquí a morir… ¡Podríamos estar juntas! Seguro que entre las dos averiguaríamos cómo convertirnos en fantasmas traviesos que molestan a los vivos” – Clara.
Toda esta imagen de ternura e infancia se contrapone con su alter ego: un personaje que roza lo malvado en ocasiones y lo desagradable en muchas otras. Clarita (maldita) parece otra; su aspecto infantil convive con una faceta oscura que rompe con esa apariencia inicial.
Entre la vulnerabilidad y el caos
Esa transformación no surge de la nada. Quizá fueron la ambición, las drogas, el alcohol o la tensión sexual acumulada las que empujaron a Tía Muri, Pedro y Alicia a perseguir al doctor Quintana. El empeño puesto en la búsqueda terminó provocando, sin saberlo, el “alrevesismo” de Clarita, la extraña afección que la convirtió en Clarita Maldita.
Los dos jóvenes psicólogos reflejan muchas de las contradicciones de la Generación Z: los miedos, las incertidumbres, la dificultad para encontrar estabilidad y la intensidad con la que se experimenta el amor y la vida. Lejos de ser preocupaciones menores, estos conflictos son fuente de terror para toda una generación. Puede que, por ello, el autor incluya estas inquietudes a lo largo de la trama.
Tía Muri, al comienzo carente de cualquier símbolo de compasión, muestra una evolución marcada al exponer todos sus sentimientos, no solo por su amante, sino también por la niña de once años y los jóvenes psicólogos. Detrás de una bruja irreverente se esconde un personaje lleno de vulnerabilidad.
“Hay un momento en nuestras vidas, todos los días, en los que todos nosotros somos vulnerables a lo que hay a nuestro alrededor y que no podemos ver. Ese estado es la vigilia, los instantes que separan el sueño de la lucidez” – Tía Muri.
Un dúo difícil de olvidar
El doctor Quintana y Algodoncito ocupan un lugar destacado dentro de la novela. Ambos están construidos desde la exageración. Su descripción física contribuye a crear una imagen inquietante e incluso incómoda. Sin embargo, Daniel Calavera evita que estos personajes queden reducidos a simples figuras excéntricas.
A medida que avanza la historia, tras sus comportamientos extraños y sus intervenciones marcadas por un humor negro, aparecen destellos de vulnerabilidad que despiertan cierta compasión. Este cóctel de rechazo y fragilidad convierten al doctor Quintana y a su inseparable compañero en dos personajes difíciles de encasillar y, precisamente por ello, destacados.
Terror con acento aragonés
Más allá de sus personajes, uno de los mayores aciertos de la novela reside en la forma de combinar elementos aparentemente incompatibles. El humor ácido y el horror coexisten sin anular un género al otro. Clarita Maldita es una novela que consigue llevar al lector desde la ternura al desconcierto de forma natural en cuestión de páginas.
La ambientación desempeña un papel fundamental. Calavera afirma que su vínculo con el Moncayo “es puramente romántico”. El pueblo se convierte, de alguna forma, en un personaje más de la historia, que actúa consecuentemente con los hechos que suceden en su entorno. Desde 1511, el municipio de la comarca de Tarazona y el Moncayo se ha convertido en el único pueblo maldito de España. La elección del escenario, por lo tanto, no es casual. Como señala el propio autor: “Podría darse en cualquier parte, pero aquí es el sitio que debe ser”.

Cuando se cierra el libro
Con Clarita Maldita, Daniel Calavera demuestra que el terror puede ir mucho más allá del susto. A lo largo de sus páginas, el autor consigue que el lector se adentre en una narración donde la humanidad de los personajes se impone incluso en las situaciones más extraordinarias. No es una novela para leer desde fuera; como “amigo invisible” que no escucha a la protagonista, el lector debe implicarse en su historia. ¿Cómo dejar sola a una niña de once años en esta situación?
La obra resulta terroríficamente atractiva para los lectores cuyo nicho sea la fantasía y la literatura sobrenatural con toques de misterio, pero también para quienes busquen una historia alejada de los estereotipos del género. Cuando se cierra el libro, una sensación de inquietud recorre el cuerpo. Es como si el alter ego de Clarita no desapareciera por completo.
Entre brujas, exorcismos, cadáveres e individuos malditos, la novela termina recordando que los personajes más inquietantes no pertenecen al mundo de la ficción. Como afirma su autor, “hay muchas Claras por el mundo. Y Quintanas, Tías Muri, Pedros y Alicias. Y desgraciadamente –como el lector descubrirá– también Héctors y Ramiros Garcías”. Lo tiene tan claro como el nombre de su protagonista.
FICHA TÉCNICA
Título: Clarita Maldita
Editorial: Apache Libros
Autor: Daniel Calavera
Año de publicación: 2026
Número de páginas: 260

