Zaragoza en venta: Crisis del comercio independiente
Donde antes había librerías independientes, artesanos y tiendas alternativas, hoy los rótulos son cada vez más parecidos entre sí. El aumento de los alquileres y una burocracia cada vez más asfixiante es una problemática que nadie conoce y que está camuflada en la ciudad.
// María Paula Morales Prieto (@mp2405_) y Gioele Portuesi (@gggioee)
Puede que lleguen a la conocida “Ciudad de las Cuatro Culturas” atraídos por su legado de íberos, romanos, musulmanes y cristianos; y recorran sus palacios, iglesias y museos, para encontrarse con una arquitectura antigua marcada por esa diversidad.
Después caminarán por la calle Alfonso I en dirección a la Plaza España, en pleno centro de Zaragoza y aquí cambia un poco la visual, porque aparecerán en su camino negocios de moda, comida y, sobre todo, espacios perfectos para los turistas como los de souvenirs o las franquicias de comida y de todo a la vez.
Pero esto solo lo vería si llegara hoy a la pequeña metrópolis de la provincia de Aragón, porque, para los habitantes tan antiguos como las calles que han pasado de generación en generación, la vida y el comercio ha mutado de una manera complicada de contar, aunque fácil de reconocer.
Basta adentrarse en otras calles del mundo de Zaragoza para ver una vía donde hay tiendas que anuncian en sus ventanales, “traslado por jubilación”, “liquidación total” entre otros letreros parecidos.

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El alma de la ciudad
Son las once de la mañana de un miércoles caluroso, característico del inicio de una primavera. Las persianas de distintos establecimientos comerciales empiezan a subirse, muchos de ellos cerca de la zona universitaria por la Plaza San Francisco. Se pueden ver escaparates con muchos colores, estantes con libros de segunda mano asomando hacia la calle, algún cartel de hierbas medicinales o de productos a granel.
Son comercios que no se anuncian en grandes pantallas ni aparecen en las guías de viaje, pero que llevan años ahí, sostenidos por una clientela que los conoce por identidad y no por viralidad. Esa permanencia silenciosa es precisamente lo que le llama la atención a Daniel Sorando, profesor de sociología en la Universidad de Zaragoza, cuando habla de lo que estos comercios representan para una ciudad.
—La experiencia, por ejemplo, como viajero, turista, se homogeneiza cuando encuentras lo mismo en todas las ciudades del mundo. Mientras que si lo que te interesa es la diversidad, la historia, lo singular de cada lugar, pues necesitas que estos comercios permanezcan. Y eso es lo llamativo que tendría Zaragoza, que encuentras productos y lugares autóctonos.
La capital aragonesa no está diseñada para el turista tradicional, sino para quienes la viven día a día. Por eso los comercios locales y los espacios alternativos son tan valiosos, evitan que la ciudad pierda su carácter propio y acabe pareciéndose a cualquier gran metrópolis. Para Daniel, son los vecinos de siempre, los que recorren sus calles cada mañana, quienes preservan la identidad.
—Lo principal es la importancia que tengan para la población local, que cotidianamente desarrolla su vida en la ciudad, y que probablemente encuentra una utilidad social tanto por el precio como por el tipo de producto, que es fundamental para la reproducción de su vida cotidiana.

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La oscilación entre «lugar» y «no-lugar»
Hace algunos años después del cruce del tranvía pasando la Plaza San Francisco, Blanca llegó a la librería La Lechuza del Sol como clienta. La iban a cerrar y ella, que estaba convaleciente de una enfermedad, decidió asociarse con la médica que la llevaba para evitar que desapareciera un lugar que la había acompañado para entenderse y entender el mundo desde aspectos poco tradicionales.
—Yo tenía la posibilidad de adquirirla y, además, no quería que una librería de este tipo cerrase. En general mi proceso ha sido en búsqueda en cierto modo espiritual, también el interés por la medicina natural[…]Que ha ido derivando a un revisionismo histórico y científico, el catolicismo tradicional y al final darme cuenta de que la lucha en este mundo es en el fondo de orden espiritual, bueno, en el fondo y en la superficie también.
Hoy La Lechuza del Sol es para quienes la conocen mucho más que un lugar donde comprar productos; pues la espiritualidad, medicina alternativa y los pensamientos diversos son el verdadero atractivo para los usuarios. Ya que el universo que se encuentra aquí, no es parecido al de los escaparates del centro de la ciudad maña.
—Esta tienda es una excepción porque es un reducto rebelde y aquí la gente que viene agradece mucho esa actitud y los libros que encuentra. Los clientes están muy informados y saben que este es el único sitio donde pueden encontrar las cosas que buscan.
Lo que Blanca sostiene desde su espacio alternativo cada día que abre al público tiene un nombre en la sociología urbana. El antropólogo Marc Augé, en el libro Los no lugares. Espacios del anonimato, distingue entre el “lugar”, ese espacio cargado de identidad, historia y relaciones humanas, y el “no-lugar”, el espacio anónimo y estandarizado que podría estar en cualquier ciudad del mundo.
El geógrafo español Jaime Jover Báez, en su estudio “Geografía comercial de los centros históricos: entre la gentrificación y la patrimonialización. El caso de Sevilla”, publicado en el Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles en 2019, extiende la idea de Augé al comercio urbano en España. Cuando los comercios tradicionales desaparecen, advierte Jover, se produce una pérdida de la memoria urbana, pues se descomponen los espacios que funcionaban como ámbitos de encuentro y de vida en común.
Y de la misma manera Jover añade sobre este tema “Aquí enraíza todo lo que representan como experiencia comercial: necesidades más específicas de la población, productos locales, trato personal y cercano, y en definitiva el comercio como lugar de socialización.”
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Sin embargo, el estudio de Jover se realizó hace algunos años en Sevilla, pero desplazándose al norte de España, Lucía López Domínguez construyó en 2025 un estudio en el Casco Histórico de Zaragoza que revela una transformación ya avanzada:

La homogeneización y estandarización de las calles más conocidas de Zaragoza es un efecto que está en el presente, el hecho de que lugares emblemáticos y locales se pierdan dice muchísimo de la necesidad de convertirse en una típica ciudad europea. Diseñada para atraer a los viajeros que al fin y al cabo generan flujo económico para grandes establecimientos.
Quienes sí viven la ciudad y la comparten son los que desean que “La inmortal”, como algunas veces la llaman, no se transforme en un “no-lugar”. El sociólogo Daniel Sorando lo percibe con claridad:
—La plaza del Pilar es un enorme salón de actos, polivalente, potencialmente ocupable por cualquier actividad. En el pasado no era así y en la actualidad es una explanada tremenda que puede acoger cualquier uso. […] Si vamos a la Plaza de España, es una plaza completamente colonizada por las terrazas. Es decir, sin apenas espacio para el uso no mercantilizado por parte de los habitantes. Pero creo que la mayor parte de ellas van en esta idea de aplanar la diferencia y predisponer el territorio para cualquier uso que sea rentable.
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En el pavimento gris de la calle San Antonio María Claret, en pleno paso peatonal donde los estudiantes de la Universidad de Zaragoza cruzan cada mañana, las paredes pintadas de amarillos, naranjas y verdes de Bajo el Sol Cultivo detienen la mirada. Al pasar la puerta lo primero que se identifica no es una imagen clara, sino un olor a cannabis. Sólo después, cuando todo el cuerpo se acostumbra al lugar, aparece Carlos con una sonrisa, detrás de la caja.
—Sobre todo, trabajamos el tema del cultivo del cannabis, además de parafernalia y otras cosas. Inciensos, aceites, productos naturales, ropa, bisutería.
Carlos lleva ya 25 años con su tienda, no ha cambiado de lugar, ni de dueño, esta perdura con el tiempo. En Bajo el sol nace una subcultura que sigue siendo de interés para todo tipo de público. Siempre ha tenido la idea de que no quiere lucir como lo mismo que venden en cualquier esquina de la capital aragonesa.
—La ropa que encuentras aquí no es la que encuentras en todos los escaparates. Es la ropa que encuentra la gente que no quiere vestirse como se ha vestido todo el resto de la ciudad[…] Procuro entonces que siempre los productos de higiene corporal, cosméticos y ropa sean naturales, sin acrílicos, sin plásticos, sin petróleo.
Es difícil encontrar algo diferente, algo único, en lugares donde el tamaño de la ciudad ha erosionado la escena alternativa. Hoy en día, las ideas y la filosofía que promueven este tipo de tiendas se están perdiendo. Bien lo decía Daniel que uno de los objetivos es que las personas nuevas que llegan a Zaragoza no sigan consumiendo los productos, que podrían conseguir en cualquier momento.
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Hábitos y alquileres en contra de los pequeños comercios
El tiempo cobra todo, dicen algunos, y es inminente ver las calles más vacías; El Heraldo en pleno otoño del 2025 relató que al menos 12.729 comercios minoristas se han visto obligados a cerrar en la provincia de Aragón, teniendo a su vez 1.630 locales menos que antes del COVID-19 y 3.012 menos que hace una década.
Estas cifras, apoyan aún más la idea de que no es rentable la forma de vender o los productos atípicos de pequeños establecimientos. No son un gancho de compra para los españoles o extranjeros que visitan la región.
Una dinámica que ya lleva años en la ciudad maña, y que, así como Heraldo otros diarios han escrito artículos analizando la crisis de los comercios de barrios: locales pequeños que tienen que bajar la persiana. Hoy Aragón realizó un reportaje a comienzos de año que lo pone de manifiesto:
“Como referencia orientativa, un local de entre 80 y 90 metros cuadrados podría situarse en torno a los 60 euros por metro cuadrado. En superficies pequeñas, de unos 30 metros, el precio puede superar los 100 euros por metro cuadrado, mientras que en grandes espacios el coste unitario disminuye considerablemente.” explica la consultora inmobiliaria CBRE a la periodista Ana Collado.
López Domínguez en su trabajo investigativo analiza cómo afecta el tema de la renta en los negocios locales “Es necesario considerar también que los 27 espacios céntricos peatonalizados son especialmente vulnerables a procesos en auge. […] Esto se relaciona sobre todo con el aumento del precio del suelo, que unido a la finalización de los arriendos de renta antigua en 2015.”
Una cuestión que ha afectado al gran número de cambios de dueña del comercio La lechuza del sol y ahora a Blanca
—Tremendos impuestos insufribles, insoportables, injustos, desproporcionados, brutales en cada cosa que haces. Eso, por un lado. Por otro lado, la administración local y la autonómica y la nacional están sujetas y genuflexas al sistema que nos está imponiendo unos modelos que nos llevan hacia el control completo por la inteligencia artificial.
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En el casco histórico de Zaragoza el panorama comercial que encuentra quien lo recorre hoy es mayoritariamente el de franquicias de comida y tiendas de moda de precios elevados. Los espacios que invitan a conocer culturas locales o subculturas alternativas son cada vez más escasos. Lo que queda de ese tejido alternativo sobrevive con esfuerzo, entre subidas de renta, competencia digital y una ciudad que según sus propios habitantes está siendo diseñada para otros. Y son precisamente esas voces, las de quienes han decidido quedarse, las que mejor explican lo que está en juego.
—Se pierde también un poco el criterio de encontrar cosas diferentes y poder elegir. […] Cada persona es distinta, tiene un pensamiento distinto, unos gustos distintos. Es romper un poquito esa homogeneización que hay, y por esto sigo conservando Bajo el sol, subraya Carlos.
—La lechuza del sol y yo llevamos una línea bastante divergente, respecto a la mayoría de las librerías convencionales.
Entre las maneras de conservar la literatura independiente, que convierte a la tienda de Blanca en un lugar contracorriente, sucede que muchas veces su labor es detectivesca “Conectar con autores independientes, que están haciendo algo verdaderamente interesante, resulta complicado además que muchas editoriales no desean publicar nada relacionado a estos temas”
Mientras Carlos y Blanca son el alma viva de lo poco que queda que es desigual, la huella de quienes no lo lograron se desvanece con rapidez. Los intentos por localizar a antiguos propietarios de tiendas hoy cerradas en la ciudad como Leyenda del rock, Uyuni y Picaraza shop fueron interrumpidos con el silencio de sus respuestas, dejando los escaparates vacíos como único testimonio.
Al final, el cierre de un comercio independiente no solo termina con un negocio, sino que rompe el hilo de una conversación con la ciudad que, una vez interrumpida, parece imposible de retomar.


