Balenciaga: un siglo de moda atemporal

Javier Aranda//

El IAACC Pablo Serrano exalta la figura del modisto Cristóbal Balenciaga con la exposición El siglo de Balenciaga. La muestra, que se inauguró el 20 de febrero, estará disponible hasta el 19 de mayo, cuando viajará a Bayona (Francia).

Cada mañana nos preparamos para afrontar un nuevo día y, antes de salir de casa, nos vestimos. Nos ponemos una fachada que nos definirá de cara al resto del mundo. Un proceso que muchos hemos mecanizado. Dejamos que el “azar” ponga de su parte y sin pensar elegimos las prendas que nos van a acompañar al trabajo, a una primera cita o a una comida familiar.

Sin embargo, nada dejó en manos de la fortuna el modisto Cristóbal Balenciaga. Desde pequeño estuvo obsesionado con aprender los detalles del corte y patronaje de un vestido.

A los 13 años conoció a la marquesa de Casa Torres: “¿Y tú qué harás para ayudar a tu madre cuando seas mayor?”, le preguntó ella. Con seguridad, contestó: “Haré ropa preciosa como la que usted lleva”. La conversación terminó con una proposición del joven Cristóbal: hacer una reproducción del modelo que ella portaba. La marquesa accedió y le envió su traje y algo de tela para construir el vestido. Él lo hizo y, desde ese momento, la marquesa se convirtió en la primera de sus muchas influyentes clientas.

Ahora, el IAACC Pablo Serrano recuerda este momento y muchos otros del que posiblemente sea el creador de moda más importante que ha dado nuestro país con la exposición El siglo de Balenciaga.

Una muestra que se organiza a través de ochenta fotografías, siete pinturas, treinta y seis trajes y otros documentos. Piezas que, cuando hablé con Pedro Usabiaga, comisario de la exposición, me explicó: “Son exclusivas. Muchas no se habían visto hasta ahora ya que pertenecían a colecciones privadas”.

El auténtico couturier

Cuando ponemos un pie en la exposición es como si traspasásemos una puerta que nos lleva a su atelier. Un primer panel nos da la bienvenida. Nos muestra las fechas que definen la trayectoria de Balenciaga y que marcaron un hito en el desarrollo de la moda. La apertura en 1937 de la casa Balenciaga en París y la presentación de su primera colección o la creación en 1958 del vestido Baby Doll son algunas pinceladas de todo lo que significó el modisto.

La entrada se acompaña de una definición de Balenciaga. Su obra, según Emanuel Ungaro, uno de sus últimos aprendices, “se conjuga en el presente y no acabaremos nunca de descubrirlo, pues ha trazado una vía real, de una belleza fulminante”.

A través de fotografías nos sumergimos en los inicios del creador en Guetaria y las localidades que frecuentaba, como San Sebastián, Madrid, Barcelona o París. Ciudades cuna de la alta costura en los años cincuenta, sesenta y setenta donde él situó sus casas y talleres.

Lugares en los que Balenciaga comenzó una revolución. Redefinió la silueta femenina y la forma de confeccionar cada uno de sus trajes, lo que le llevó a ganarse el reconocimiento de los diseñadores coetáneos: Christian Dior lo denominaba “el maestro de todos nosotros”; Hubert de Givenchy se refería a él como “el arquitecto de la Alta Costura” y Coco Chanel lo calificaba como “el auténtico couturier”.

“El prestigio queda, la fama es efímera”

Me encuentro delante de sus obras. Trajes dos piezas donde prima la escala de grises; vestidos largos y cortos donde emergen los colores como el famoso “rosa Balenciaga” y vestidos de novia donde el blanco acentúa la pureza.

El misterio siempre ha envuelto su figura. Prefería permanecer en segundo plano y ceder el protagonismo a sus creaciones. Pensaba que el prestigio era más importante que la fama: “El prestigio queda, la fama es efímera”, decía.

Rodeado de sus creaciones el misterio se desvanece. Son trajes muy diferentes entre sí, pero todos tienen características comunes: la elegancia, la comodidad y el empoderamiento femenino. Balenciaga sentenciaba que “la mujer debe andar de manera natural y no sentirse insegura en su paso”, idea a la que fue fiel con sus propuestas de tacón bajo, falda por debajo de la rodilla y la manga tres cuartos.

A través de una confección minimalista, con líneas limpias y geometría asimétrica consiguió generar moda atemporal. “Son piezas tan sencillas y al mismo tiempo tan clásicas que no pasarán nunca de moda. Hay vestidos en la exposición que tienen más de ochenta años y son vestidos que hoy estarían de perfecta actualidad. Yo creo que ese es el triunfo de Balenciaga”, apunta Pedro Usabiaga.

Un triunfo influenciado por la historia del arte. Pintores como El Greco, Velázquez o Goya dejaron una impronta en Balenciaga. “Era un admirador de la pintura española”, afirma Usabiaga. “En sus vestidos hay muchísimas referencias de Goya. Observamos la influencia de las majas en las pasamanerías, los bordados, los abanicos…”.

Francisco de Goya no fue su única relación con Aragón. La exposición termina explicando el último proyecto empresarial. Balenciaga residió en Tarazona varias semanas y “cuando se jubila y cierra todas sus tiendas quiere seguir haciendo cosas y compra un taller de estampación de pañuelos en Tarazona”, explica el comisario. Pero su muerte el 24 de marzo de 1972 dio al traste este proyecto.

Cuarenta y cinco años han pasado de la primera exposición dedicada a Balenciaga.  “Lo que sucede con los grandes como Picasso, Buñuel o Balenciaga es que siempre se construirán nuevas exposiciones”, explica el comisario.

Un grande porque revolucionó el mundo textil. En palabras de Carmen Snow, editora de Harper’s Bazaar en 1955, “teniendo en cuenta que diseña dos temporadas por delante de los demás, la historia de la moda comienza con cada nueva colección de Balenciaga”. Hasta el 19 de mayo Zaragoza exalta la figura del diseñador, cuyos trajes se han convertido en sinónimo de innovación, atemporalidad y empoderamiento.

Ficha Técnica:

El Siglo de Balenciaga

3ºPlanta del IAACC Pablo Serrano

Exposición disponible del 20 de febrero al 19 de mayo

Comisario: Pedro Usabiaga

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