Dani Alves

Daniel Ordás//

En una de las escenas más famosas de Una noche en la ópera, la de la parte contratante de la primera parte, el personaje interpretado por Groucho Marx  decía que “solo lo barato no resulta caro”. Una afirmación que marcaba el clásico y conocido humor absurdo de los “Hermanos Marx». La película se estrenó en 1935 y, 89 años después, si le damos la vuelta a la frase, y entendemos que ser rico resulta barato, nos transportamos a las noticias de la actualidad”. Noticias como la más que segura puesta en libertad de Dani Alves si deposita 1 millón de euros de fianza en los juzgados.

El pasado mes de febrero, y tras varios meses de juicio, Dani Alves era condenado a cuatro años y medio de cárcel por violar a una joven en una discoteca de Barcelona. El jueves al mediodía, los medios anunciaban que el ex futbolista quedaría en libertad si abonaba 1 millón de euros de fianza en los juzgados. Si dejamos de lado lo injusto e indignante que resulta esto  ya no solo por la víctima, sino por la imagen que se da de la justicia española, hay un detalle que llama la atención. Al estar en un proceso judicial, el acusado tiene las cuentas bancarias congeladas, es decir, el dinero no puede proceder de él. Horas más tarde se publicó la información que hizo entender todo: el padre del futbolista Neymar está dispuesto a ayudar a Alves y pagar la cantidad demandada”. Todo esto hace la más que segura puesta en libertad del brasileño,  a pesar de haber sido condenado, declarado culpable y llevar dos meses en la cárcel.                                                                                     

El caso de Dani Alves repite la historia de algo muy común hoy en día, y que no es exclusivo de España. Esto comenzó hace un par de meses cuando, por pagar 150.000 euros a la víctima, se le redujo la condena al acusado. Nos encontramos en una situación en la que una persona, por su estatus y contactos millonarios, se verá libre de consecuencias que parecen normales. Cometes un delito y cumples el castigo, hasta la más sencilla ecuación se encuentra en duda. El problema es que parece que lo normal ya es extraño, y que mientras tengas dinero vas a poder librarte de toda responsabilidad. Es cierto que esto ha ocurrido siempre, el día a día de las personas es controlado por aquellos que, al tener dinero, tienen más posibilidad de elección. El problema llega cuando esto trasciende cual virus y se contagia en instituciones que pretenden ser ejemplos del buen hacer como lo pretende la justicia. “¿Ah, qué has violado a una mujer pero no tienes contactos para pagar la fianza? Entonces tú sí, a la cárcel”. A lo que podemos llegar si esto se convierte en rutina y comienza una distinción entre criminales buenos y  criminales malos.  Y es que al final, no es solo que Groucho tuviera razón, evidentemente solo lo barato no resulta caro, sino que, desde hace tiempo, ser rico sale barato.

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