Partirse en dos, en mil pedazos…

Agustín Vallejo//

Después de la trilogía conformada por El origen de la tristeza, La ley de la ferocidad y En cinco minutos levántate, María, todas ellas protagonizadas por Gabriel Reyes, un alter ego de Pablo Ramos llega en Hasta que puedas quererte solo. Ya narró su infancia, el velatorio de su padre y la relación con su madre, pero en esta ocasión va un paso más allá, hacia la sinceridad, porque relata con crudeza su adicción a la cocaína y al alcohol. Ya no necesita utilizar un personaje de ficción para contar algunas historias; una vez más se desnuda en forma de hojas blancas y letras negras.

Una persona pequeña de estatura, pelada, que posee una mirada tajante y un andar desafiante entra en un mercado gigante con la oscuridad de la noche como escenario. Prende su linterna y comienza a alumbrar algunos estantes y repisas que se le aparecen. Sigue caminando hasta darse cuenta de que aquel lugar está repleto de sus recuerdos, de toda su vida, por todas partes. Son invisibles hasta que se iluminan y generan miles de sensaciones. No es tarea fácil rememorar tu infancia, tu adolescencia o la muerte de algún ser querido. Para adentrarse en aquel comercio se necesita valor, no por la existencia de peligros físicos, pero sí emocionales, que suelen ser peores. Puede ver pasar su vida delante de sus ojos. Llega un momento en que dice basta y corre con toda la velocidad que sus piernas le permiten y, al salir, prende fuego a ese lugar. Lo hace volar por los aires y, al instante escucha, casi como un susurro, una frase de Jean-Paul Sartre: “Un escritor dinamita su vida y construye con los escombros de su biografía los ladrillos de su literatura”. En Pablo Ramos se hace carne.

“De esas personas va a hablar este libro, de personas que, como yo, luchan día a día para seguir adelante. De los que amanecen agradeciendo sencillamente por el hecho de estar limpios, abstinentes, porque no consumir por veinticuatro horas significa veinticuatro horas de milagros ininterrumpidos. Un adicto que no consume es un número contra todos los pronósticos, algo fuera de lo normal, una balsa que se mantiene a flote pese a que todo propicia el hundimiento”.

Este libro está dividido en doce capítulos, con trece crónicas que ilustran cada paso del programa de Alcohólicos Anónimos. En cada una se habla de personas reales, con nombres reales e historias reales; según expuso el escritor, todo es verídico excepto algunos diálogos que no puede asegurar que hayan sido exactamente así. En estas 200 páginas aparecen las historias de Lulú, Willy, Rolando y Andrea; personas que se han cruzado en la vida del escritor y que incluso han sido transformadas en personajes de sus libros anteriores.

“Creo que esa noche no escribí nada. Pero fue nomás poner la hoja en la máquina y saber que yo podía, en esa pieza de pensión y a partir de ese momento, hacer lo que quisiera en esa hoja. Podía ser quien quisiera, podía odiar mucho más de lo que odiaba, podía amar mucho más a los que amaba, podía triunfar en el odio y en el amor. Podía escribir sobre la realidad y modificar todo lo que no me gustara o me hiciera sentir traicionado por ella”.

“Y decidí escribir en serio. No escribir para ver qué pasa, sino escribir para ver qué me pasa”.

Hasta que puedas quererte solo, Pablo Ramos¿Alcohol y literatura? No faltan los escritores que han reconocido su fascinación o adicción al alcohol. Tan solo es necesario refrescar algunos de ellos -Kerouac, Fitzgerald, Bukowski, Carver, Edgar Allan Poe- para encontrar un etcétera tan grande como nuestra memoria nos permita. En este caso, Pablo Ramos menciona el libro El que tiene sed, de su maestro Abelardo Castillo. Sus primeras visitas a su taller literario y aquellas devoluciones feroces que le hicieron dudar de su literatura, pero le enseñaron que para que un texto sea valioso debe sudar verdad. Esa lección fue aprendida con creces.

“Pero nosotros llevábamos adentro la enfermedad antes de haber consumido la primera dosis, porque había algo que andaba mal, había algo que estaba vacío y que pensábamos que debíamos llenar”.

Pablo no solamente se anima a exponer su historia o varios fragmentos de ella, sino también la de cada persona que protagoniza alguna crónica. La sinceridad necesaria para recordar la vida de aquellos que ya no están y describir la de quienes están en este mundo. Ambas categorías se merecen ser explayadas con la hermosura típica de las palabras, de quienes saben manejarlas. Y Pablo Ramos es uno de ellos.

“Las sociedades más atrasadas entienden al adicto como un perverso o un deficiente moral, alguien que necesariamente robará para consumir, y no saben si ponerlo en un nosocomio, en una cárcel o en un circo”.

En este fragmento podríamos llegar a pensar que Ramos intenta recomponer la imagen del adicto, tan bastardeada socialmente. Él es un escritor moral, como le gusta describirse, y no deja de ser un punto a remarcar. ¿Cuál es la diferencia del alcohol y otras drogas como la cocaína? La diferencia es que el alcohol está socialmente aceptado y ahí se genera una doble moral: la sociedad acepta su consumo, pero si sos adicto, te rechaza y observa de reojo; no considera que detrás de esa persona haya una historia, un vacío que merezca ser contado y en Hasta que puedas quererte solo se consigue.

Algunos críticos consideran a Pablo Ramos el nuevo Roberto Arlt, uno de los escritores más brillantes de Argentina. Es reconocido tanto por los especialistas como por los lectores y cuando comienzas a leerlo puedes reconocer su estilo único. Escribe excelente, pero sin la necesidad de demostrarlo en cada página o capítulo. No hay palabras grandilocuentes o difíciles de entender. Cita con la misma facilidad a Gandhi, Cheever, San Agustín, Kafka, Santa Teresa o Herzog, de quien es un fanático. En un reportaje reconoció que era “el escritor más antiguo del mundo. Me pueden acusar de anacrónico: me preocupan Dios, el alma, la salvación. De eso escribo”.

En un mundo donde lo importante son las apariencias, la verdadera cara de una persona difícilmente se ve. En ese contexto, Pablo Ramos es una bocanada de aire fresco. Se expone con una actitud casi suicida y se muestra tal cual es. Cree que los límites entre su literatura y su vida son tan borrosos que ni él podría reconocerlos. Vive para escribir y se anima a desangrarse en las páginas de sus libros.

Ficha técnica

Título: Hasta que puedas quererte solo

Autor: Pablo Ramos

Editorial: Alfaguara

Nº Páginas: 208

Idioma: Español

*Fuente de la fotografía de portada: Blog Desde la ciudad sin cines

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