Ska-p: la historia española de las últimas décadas a través de una banda de Vallecas

Albert Alexandre//

Ya casi nadie se acuerda de Ska-p, el grupo de música más famoso de la historia de Vallecas. Y aunque su enorme sombra se alarga en el tiempo hasta nuestros días, la banda liderada por el Pulpul nunca será lo que fue durante el cambio de milenio: el referente heroico de los púbers huérfanos de ideales políticos.

Probablemente a la caída del mito contribuyó el propio grupo con decisiones algo  cuestionables para sus seguidores. Con tan solo indagar un poco en Google, el resultado de búsquedas se llena de un gran número de artículos chapuceros, comentarios en foros testosterónicos e incluso videoblogs en Youtube en los que se comenta de forma airada la supuesta hipocresía en la que vive la banda vallecana.

En 1998 Ska-p grabó su segundo álbum, Eurosis, con la discográfica Radio Corporation of America Records –filial de Sony BMG y donde encontramos artistas como Enrique Iglesias, Foo Fighters, Justin Timberlake o Shakira–. En 2005 actuó en el Pepsi Music de Buenos Aires en el que se destinó todo el dinero recaudado al Pueblo Mapuche y a comedores sociales de la provincia argentina. Hechos como estos fueron los que llevaron algunos de sus fans desencantados a decir que Ska-p se había prostituido, que sus miembros se habían forrado con conciertos multitudinarios o que eran el caballo de Troya del poder, que le hacían el juego a las grandes multinacionales.

En mayo del 97 la banda respondía del siguiente modo ante la pregunta del millón: ¿Qué hace un grupo como el vuestro en una multinacional?

“Estuvimos con una independiente y ya sabemos lo que es eso –1000 copias, mala distribución…–. En RCA nos ofrecieron libertad absoluta, ni se pasaron por el estudio cuando estábamos grabando. Estar en una multinacional tiene sus ventajas. Por ejemplo, ahora no estaríamos haciendo esta ronda de entrevistas. Si Kortatu hubiera fichado por una multinacional hubieran sido la bomba. Pero hay una serie de cosas por las que no queremos pasar, por ejemplo, las radiofórmulas. En una llegaron a decir que si cambiábamos ‘cojones’ por ‘pelotas’, saldríamos [en antena]. ¡Ridículo! La maldita hipocresía… Lo importante es hacerse fuerte para poder imponer tus condiciones”.

En 2013 Ska-p fue nominado a los premios Grammy en la categoría de mejor álbum de rock. En un acto iconoclasta al más puro estilo punk, la banda declaró a través de las Redes Sociales:

Además, continuaron en Facebook: ”Nos han nominado a los Grammy, jejejeje. Ironías de la vida, que os jodan!!, Dádselo a Obama, que lo ponga junto al nobel de la Paz”. Parecían dos mensajes contestatarios demasiado tardíos, a deshora, cuando la banda ya contaba con una sólida fama y unos sólidos ingresos.

Aunque son muchos los fans descontentos, en otros casos los ataques hacia el grupo provienen de internautas que se consideran anarquistas puros y que ven en las canciones del grupo y en sus mensajes políticos evidentes contradicciones. Cierto es que Ska-p se ha caracterizado por defender una disparidad de ideas a veces difíciles de unificar: el chavismo, el independentismo catalán y vasco, el podemismo, la autogestión cenetista, el altermundismo o el anarquismo punk son algunas de sus banderas. Si a todo esto le añadimos los dos parones de la banda, el primero entre 2005 y 2008 y el segundo desde 2013 hasta la actualidad, podemos hacernos una idea más o menos precisa del por qué hoy en día Ska-p no es ese referente en el que mis colegas, muchos otros jóvenes de distintas generaciones  y yo mismo creíamos con fe ciega.

Ska-p ha sido una de esas bandas capaces de romper el cerco de la protesta social para llegar hasta lugares impensables. Cuando pienso en la importancia del grupo madrileño y en su habilidad de generar oyentes inauditos, rememoro el final del año 2000, cuando el grupo de Vallecas tocaba en el Palau Olímpic de la Vall d’Hebrón. Entonces yo tenía 13 años recién cumplidos y un par de CDs de Ska-p grabados en cintas de cassette. Visualizo perfectamente la ilusión que teníamos mi compañero de clase y yo por ir a ese concierto. Sin recursos con los que pagarnos la entrada y sin estar muy seguros de que nuestros padres nos dejaran asistir, fantaseábamos con cantar a viva voz las letras de Cannabis, El Vals del Obrero o Ñapa es, sintiéndonos la avanzadilla del pensamiento antisistema –por entonces el sistema era una escuela de clase media liberal burguesa barcelonesa ubicada en el Eixample–. Finalmente no pudimos ir al concierto porque nuestros padres nos lo prohibieron. Supongo que pensaron que esa banda de ska-rock era demasiado radical para nuestras débiles almas y se preguntaron cómo era posible que esas ideas hubiesen llegado hasta nuestros poco obreros cerebros.

 

Ska-p
Fuente: Facebook oficial de la banda.

Pasé el verano de 2004 en un lugar de la Costa Brava. Los fines de semana, mis amigos y yo solíamos ir a Platja d’Aro para intentar colarnos en alguna discoteca. Raramente entrábamos porque no teníamos 18 años y porque los porteros consideraban que íbamos mal vestidos. Las ocasiones en que conseguíamos franquear la seguridad conformada por varios tipos mastodónticos nos aburríamos como ostras escuchando los éxitos de ese verano. Sin embargo, cuando por arte de magia sonaba una canción de Ska-p nos volvíamos locos sintiendo estúpidamente que el DJ de la sala había reparado en nuestra presencia y ahora nos dedicaba esa canción. Lo que no veíamos o no queríamos ver es que el resto de la discoteca, conformada por gente de tribus urbanas de lo más  dispar, también había empezado a entonar el hiperconocido mantra: “¡Saco un papelillo, me preparo un cigarrillo y una china pal canuto de hachís!”. De algún modo raro, Ska-p consiguió calar en todos los grupos de la pirámide social.

 

El 20 de mayo de 2011 fue una fecha importante para la historia reciente de España. Era viernes y después de una semana de congregaciones, el movimiento del 15M, los entonces llamados indignados, llegaba a su apogeo. Durante los anteriores días se había escuchado en los medios de comunicación el tópico más burdo: “El viernes va a haber un botellón encubierto”. Y de hecho lo hubo, pero nos emborrachamos hablando de política y eso adquiere una dignidad especial. Tras los debates organizados por y sobre el movimiento, se produjo el turno abierto de intervenciones. Entonces un estudiante de ESO tomó la palabra y un tanto tocado por el alcohol empezó una perorata sin sentido sobre la revolución y la lucha. Sus palabras amenazaban con convertirse en algo insustancial; tenía muchos boletos para que lo espolearan del micro con ese símbolo sacado del baile de Saturday Night empleado cuando alguien decía algo ya dicho. En aquel momento cambió de estrategia y gritó: “Bueno, solo tengo una cosa más que añadir”. Y empezó a cantar: “¡Orgulloso de estar…!”. Entre los muchos estupefactos ante lo cutrón de la escena, emergió la voz de muchos otros que le respondieron: “¡Orgulloso de estar!”. Instantes después toda la plaza entonó: “Entre el proletaaaaariado”.  Era el Vals del Obrero convertido en himno y cantado por un chaval que debía tener como mucho 5 años cuando el grupo compuso la canción.  

 

Ska-p tuvo la habilidad de convertirse en faro guía de chavales de 13 años, enseñándoles lo que por aquel entonces eran para ellos exóticos conceptos como “lucha de clases” o “proletariado”. Supo penetrar en todos los estratos de la sociedad convirtiéndose en la gamberra banda sonora de pijos, punkis, pelaos, hippies o heavys. Consiguió que sus canciones, como la herencia, fueran traspasadas de una generación a la siguiente. Pero, ¿por qué? o mejor dicho… ¿Cómo?

 

Si algo define a la banda madrileña es esa capacidad de retratar un sentimiento generalizado en contra del sistema de un modo ameno y divertido. Una fórmula en la que el mensaje, sencillo donde los haya, no pierde un ápice de potencia ni radicalidad crítica. Algo así como lo que –en menor medida– consigue el grupo de música actual, Los Chikos del Maíz, también acusado de venderse al capital en reiteradas ocasiones. Pero cuando escuchamos las letras de canciones pasadas del grupo descubrimos algo más: todo lo que cantaba la banda en las canciones de sus primeros años resulta de total actualidad en nuestros días.

 

En el año 1993 el PSOE de Felipe González ganaba las elecciones. En el 95 Ska-p publicaba su primer disco con el sello AZ-Records y ya decía cosas como esta sobre los políticos, algunas de las cuales podríamos  aplicar fácilmente a nuestros días:

La inflación, malversación
de los fondos de la nación,
las drogas, el alcohol, el paro, la corrupción:
todo esto ya se acabó.
Ya llegan las elecciones, me tienes que votar,
ya está aquí el salvador.
¡Qué bonitas palabras digo en televisión!
marketing de salón.

Bla, Bla, Bla. Disco Ska-p

¿Quién no ha notado que después de cuatro años haciendo lo que han querido, las clases políticas endulzan sus mensajes cuando se acercan las elecciones? En el haber del Partido Popular anterior a la llegada de Rajoy a la Moncloa tenemos algunos de los incumplimientos más flagrantes de la democracia. Se subieron los impuestos, se recortó en sanidad, se tocaron las pensiones… Los últimos tiempos políticos han demostrado que los corruptos no eran la manzana podrida aislada de la cesta. Más bien el contrario, el poder y la delincuencia parecen imanes atrayéndose.

 

Tenemos a un político que no ha robao y la simpatía de un guardia civil.

Tenemos a un banquero de lo más honrao y a ese ministro que se hizo albañil.
Y ya lo ves, ya lo ves, ¡Qué desilusión! La fauna de esta  tierra está en peligro de extinción.

Y ya lo ves, ya lo ves, ¡Qué desilusión! Aquí no acaba esta canción.
Tenemos a un alcalde que es muy enrollao, y la jornada  laboral del rey.

Tenemos a un madero que nunca ha pegao y la decisión bilateral de un juez.

Circo ibérico. Disco Eurosis

Juan Carlos I y su familia hicieron del campechanismo su más insigne estandarte. Con los años el velo bonachón se ha corrido, destapando uno de los casos de corrupción más increíbles, el de la Infanta Cristina y su marido. Eso por no hablar de otras corruptelas que afectan al ex-monarca y que muchos temen que salgan a la luz. Resulta que no solo el barco del rey era bribón.

El rey, el rey, saltando por encima de la ley
el rey, simpático holgazán

Simpático Holgazán. Disco Eurosis

Y un día de 2008 la burbuja inmobiliaria explotó. Es curioso escuchar voces que en 1999 ya avisaban de que el sistema económico del milagro de Aznar era pura estafa.

[Esta es] la España de la estafa inmobiliaria,
la delincuencia en la alta sociedad.
Politicuchos que se inflan a robar
los asesinos hoy vuelven a torear
España, el país de la patraña
de trapicheros, pelotazos y demás

Ñapa es. Disco El Vals del Obrero

4.779.500 millones de parados es la cifra registrada en la última EPA. La canción de Ska-p nos demuestra que el desempleo es un problema enquistado en el sistema económico español.

 

Hoy firmando el finiquito
yo reboso de ilusión.
Me he quedado sin trabajo,
en paro y sin liquidación.
Con la abuela, con la suegra,
con dos niños ¡Qué marrón!
Tío, vaya suerte,
hago yo el cuarto millón

No te pares. Disco El Vals del Obrero (1999)

 

Oímos que hemos pasado por la peor crisis de la democracia española, que justo ahora empiezan a verse los brotes verdes, que es el momento del cambio… nos piden que vayamos a votar sonrientes, sea cual sea nuestra preferencia política.  Ska-p, un grupo hoy menospreciado por la izquierda y considerado asquerosamente radical para la derecha, ya avisaba en la década de los 90 y pasaba lista a todos los problemas que entonces teníamos y que ahora seguimos padeciendo. ¿Alguien piensa que las cosas han cambiado? Como diría la banda vallecana en una de sus más celebres canciones…

Y es que España va muy bien,

va muy bien pa los de siempre
P’al banquero, p’al alcalde y para nuestro presidente
Pero p’al que se lo curra todo sigue igual de mal
No nos toques los cojones, iros todos a mamar

España va bien. Disco Eurosis (1999)

 

Autor:

silvia laboreo

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Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene un Máster en Creación Literaria y otro en Literatura, Arte y Pensamiento de la Universidad Pompeu Fabra. Ha colaborado en medios como Cultura Colectiva, Culturamas, Código Nuevo, Vice, Arainfo o El Cotidiano. También coordinó durante 2 años la revista de literatura Acrocorinto y actualmente trata de terminar su primera novela mientras aprende el oficio del periodismo.

Twitter Blanca Uson

 

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