ADN Somontano

Nerea Gargallo Chico y Patricia García Martínez. Fotografía principal: turismosomontano.es//

¿Desde cuándo la verdura es un dulce? ¿Desde cuándo un tronco cobra vida? ¿Desde cuándo las montañas tienen dueño? ¿Será el aceite milagroso de la Ermita de la Virgen de Dulcis el que de voz a los romances de Santa Águeda? ¿Qué se siente al iluminar el camino de las almas inmortales?

Todos estos elementos son clave para conformar el ADN de la comarca del Somontano, un proyecto gestado en la universidad de Zaragoza e impulsado por dos alumnas del Máster en Gestión del Patrimonio Cultural. La idea surge de la necesidad de poner en valor el patrimonio inmaterial de la comarca oscense del Somontano, es decir, indagar y dar a conocer al público en general sus fiestas y tradiciones como aspectos identitarios de la población.

De la raíz de un pueblo emerge su cultura, tradiciones, costumbres, modos de vida, formas de pensar; y de ello se desencadenan actividades culturales que son el reflejo de dichas creencias. El Somontano posee riqueza patrimonial y cultural, una gran variedad de fiestas, actividades o eventos que se extienden en diferentes localidades: la Fiesta del Mayo, el Crespillo, Noche de Ánimas, Santa Águeda, las Abuelas de Sevil y la romería de la Virgen de Dulcis.

Las fiestas populares son el hilo conductor entre los habitantes, sus creencias, costumbres y tradiciones; desembocan en una convivencia anual, donde la identidad que los une se proyecta en sus cantos, gastronomía, los elementos simbólicos que los anclan a sus orígenes, en la participación solidaria para dar a conocer y compartir sus tradiciones con los pueblos aledaños. Todo ello se confabula: el gusto por los crespillos, el oído gracias a los romances, el tacto con la confección de adornos y decoración de calabazas, y la vista se recrea en un paisaje luminoso y festivo como el que se da en la comarca del Somontano.

¿Desde cuándo la verdura es un dulce?

La fiesta del Crespillo tiene justo un cuarto de siglo de vida en la comunidad de Barbastro. Sus valores gastronómicos, de cooperación entre la población de la localidad y originalidad, le han servido para que en 2015 se declarase como Fiesta de Interés Turístico de Aragón.

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Crespillos. Fotografía de turismosomontano.es

Hablamos de un dulce, pero no uno cualquiera, pues son muy pocos los conocedores de la receta perfecta de elaboración. A primera hora de la mañana se ponen manos a la obra; se mezcla la harina, borraja, azúcar, huevos, anís y un poquito de levadura; se encienden los hornillos; se fríen los crespillos, que después son repartidos entre todos los que se acerquen a la celebración en la Plaza del Mercado de Barbastro.

Como muchas tradiciones, el crespillo tiene su parte mística que asocia la celebración a la encarnación, es decir, el día que la Virgen María quedó encinta para dar a luz nueve meses después, en diciembre, a la vez que se recogen las aceitunas de los olivos. Bajo esa idea, se elaboraban los crespillos en las casas, para propiciar la fecundidad de los olivos.

En voz de los propios participantes, la importancia de la fiesta se puede ver desde diversas perspectivas: los vínculos que se forman con los individuos de la comunidad y los turistas de las zonas aledañas, esos vínculos que refuerzan la sociedad y los hacen capaces de hacer otras tareas juntos; el rescate de la parte histórica y mística de la celebración; y potenciar la imagen de Barbastro.

¿ Desde cuándo un tronco cobra vida?

No se recuerda exactamente en qué momento de la historia el sábado de Pascua acabó convirtiéndose en una fecha clave para el pequeño pueblo de Berbegal. A pesar de que son los jóvenes de 20 años los protagonistas de tal día, el resto del pueblo no se queda atrás.

Todo comienza días antes, con la búsqueda del chopo más alto que se pueda encontrar entre los campos de Berbegal. Son los hombres quienes tienen el papel de levantar ese chopo en la plaza del ayuntamiento con ayuda de cuerdas y escaleras, y las mujeres, quienes lo decoran con flores en su copa. El mayo perdura en la plaza hasta la siguiente fiesta, quedando colgados en él los nombres de los jóvenes que han sido quintos ese año.

¿Desde cuándo las montañas tiene dueño?
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Tradición del Crucelós. Fotografía de turismosomontano.es

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo atrás una gran epidemia atacó la sierra de Sevil, dejando a dos abuelas como supervivientes, que huyeron del lugar buscando cobijo en los pueblos aledaños de la comarca del Somontano. Tras negarles la entrada en estos pueblos, fueron los vecinos de Adahuesca los únicos en ofrecerles albergue en un pequeño hospital fuera de las murallas. Las dos abuelas, en agradecimiento a sus habitantes, decidieron ofrecerles su bien más preciado, su sierra, sus montañas, ese lugar tan sagrado.

A cambio de este regalo, las dos abuelas pidieron que su memoria siguiera viva mediante unas celebraciones concretas. Una de ellas en el mes de mayo donde los elementos simbólicos son las piedras, y otro denominado “Correperas”, en el que las peras cobran protagonismo.

Muy agradecidos, los vecinos de Adahuesca, en honor y gratitud de estas abuelas, han seguido cultivando esta celebración a lo largo del tiempo. La importancia ha ido más allá, hasta la creación de un centro de interpretación de leyendas en la localidad en el que no sólo quede plasmada esta curiosa historia, si no muchas otras de la zona.

¿Será el aceite milagroso de la ermita de la Virgen de Dulcis el que de voz a los romances de Santa Águeda?

Santa Águeda es una celebración que se vive por todo lo alto en Peralta de Alcofea gracias a las “mairalesas”, que se ocupan de tener todo a punto para el gran día. No se sabe si el aceite de la ermita de la Virgen de Dulcis tendrá algo que ver en la composición de los romances que se recitan a la Santa, a la alcaldesa y al párroco, pero lo que sí es cierto es que en esta comarca gozan del don de la palabra porque es de gran maestría cambiar la letra del romance cada vez que varía el cargo de alcalde o de párroco.

La noche del sábado, la mairalesas vestidas de punta en blanco, con sus trajes de manolas, van a recitar los romances mientras piden los ingredientes necesarios para formar la receta del pan bendecido que se reparte al día siguiente en la celebración eucarística en honor a la Santa, momento de jolgorio en el que todo el pueblo se reencuentra mientras disfrutan de las actividades programadas.

Esta fiesta por excelencia es la celebración de las mujeres, son ellas las que llevan las riendas a quienes hay que agradecer la pervivencia de este festejo. Además, la talla venerada en la iglesia fue comprada y donada por las mujeres que trabajaban en una de las fábricas de la localidad.

Romería a Santa María de Dulcis

Se aproxima el encuentro de cruces y banderas, los estandartes de las localidades de Alquézar, Radiquero, San Pelegrín, Colungo, Asque, Huerta de Vero y Buera, se alistan para presentarse el segundo sábado del mes de mayo a visitar a la Virgen de Dulcis, donde se celebra la Romería al Santuario de Dulcis.

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Romería a Santa María de Dulcis. Fotografía de turismosomontano.es

Con motivo de la romería, fácilmente se reúnen entre 900 y 1000 personas de todas las edades, Se sube en romería hasta el Santuario. Cada pueblo va encabezado con el estandarte de su localidad. A medio camino se hace un pequeño descanso para recobrar energía, después se celebra una misa jotera, y al final se come bajo la sombra de alguna de las muchas carrascas centenarias.

La procesión a Santa María de Dulcis emerge de la leyenda que cuenta que en el santuario de Dulcis se apareció la Virgen sobre un panal de miel, de ahí la advocación del Santuario a la Virgen de Dulcis,  que a día de hoy continúa siendo un punto de encuentro para pedir o agradecer los favores de la Virgen. La romería propicia la convivencia de los vecinos de la comarca del Somontano, incluso de otras comunidades autónomas; de igual manera, ha contribuido a la restauración del entorno de la ermita, la difusión del espacio ambiental, y cada año se consolida como un espacio turístico, que sin duda alguna merece la pena conocer.

¿Qué se siente al iluminar el camino de las almas inmortales?

Es inevitable no asociar la decoración de calabazas con Halloween en los Estados Unidos, al igual que no asociar el día de los muertos con el país de México. Es necesario acercarse al pequeño pueblo de Radiquero en la víspera de Todos los Santos para comprobar que realmente es aquí donde hunde sus raíces esta tradición.  

En esta ocasión no valen los disfraces de bruja o esqueleto, tampoco se piden caramelos de puerta en puerta; esta vez Radiquero celebra su propia tradición, sin pensar en el Halloween estereotipado que todos conocemos. Su lema ¨Esto no es Halloween¨ define en breves palabras la realidad.

La festividad involucra no sólo a los niños, también a toda la familia que busque pasar un día entretenido siguiendo esta tradición. Un día lleno de actividades y talleres creativos, culminando en el simbólico paseo iluminado hacia el cementerio, acompañando a los dos personajes más famosos de esta fecha, el totón y las almetas.

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