La generación de los 70: la resistencia frente a los superhéroes

Adrián Blasco//

 

Deleitarse viendo cómo Vito Corleone lidera los asuntos familiares en Nueva York; disfrutar al observar a Spiderman sobrevolar los rascacielos; acompañar a Elliot en su misión de ayudar a E.T a regresar a casa; o seguir el plan que Iron Man idea para recuperar a sus amigos, parecen todas opciones estimulantes y enriquecedoras. Sin embargo, hay quien piensa que algunas de estas películas no deben considerarse parte esencial del “séptimo arte”.

El 4 de octubre de 2019, durante una entrevista concedida a la revista británica Empire Magazine, Martin Scorsese generó una enorme polémica con sus declaraciones sobre el cine de Marvel. Según el director neoyorkino, para él “películas como las de los superhéroes de Marvel no son cine. Se asemejan más a parques temáticos. He intentado ver unas cuantas y no me gustan.”

Si tenemos en cuenta que las redes sociales están en pleno apogeo y que Scorsese juzgó una de las franquicias con más seguidores del mundo, era previsible que la reacción fuese inmediata. El nombre de Scorsese fue trending topic en Twitter aquel día. Aunque había bastante gente que secundó sus palabras, numerosos fans de esta saga de superhéroes enfurecieron. Entre ellos, James Gunn, el director de cine que se ocupó de la adaptación cinematográfica del cómic de Marvel Guardianes de la Galaxia, salió en defensa de este tipo de películas: “Me enfureció cuando la gente criticó La última tentación de Cristo sin haberla visto, y me entristece que ahora él esté juzgando mis películas del mismo modo”.

Siglo XXI: La era de los superhéroes en la gran pantalla

Los norteamericanos fueron los pioneros en fomentar lo que se conoce como industria cinematográfica. Esta industria le otorgó al cine un toque más empresarial y productivo, dándole la misma importancia a todas las funciones que hacen posible el desarrollo y la puesta en escena de un largometraje: producción, distribución y exhibición. El resultado fue que los empresarios vieron esta industria como un negocio que podía generar enormes beneficios, por lo que las empresas proporcionaron un presupuesto mayor para realizar los filmes. Los grandes estudios cinematográficos de Hollywood comprendieron que era necesario contratar a los famosos más influyentes de la época para atraer al público y evitar así posibles pérdidas. Películas como Ninotchka o Grand Hotel recaudaron grandes cantidades de dinero gracias a interpretaciones de famosas como Greta Garbo, una actriz que era vista prácticamente como una “diosa”.

Con el cambio de siglo, se volvió a producir una variación en esta industria cinematográfica. La existencia de un público joven muy vinculado a las nuevas tecnologías y unido la aparición de hobbies como por ejemplo, la atracción por el mundo de los videojuegos, generó que los productores de cine tuviesen que reinventarse una vez más.

Las empresas parecen haber encontrado un aliado idóneo para la causa en los cómics de superhéroes creados por editores y guionistas como Stan Lee, Frank Miller, Gil Kane o Gene Colan, entre otros. Aunque películas como Spider-man, Hulk, Batman o Superman ya se habían proyectado en la gran pantalla años antes, en 2008 se estrenó la que se considera la primera película del Universo Marvel: Iron-Man. A partir de aquel año, en total se han producido 23 películas, siendo la última de la saga hasta la fecha: Spider-Man: lejos de casa”, estrenada en 2019.

Cada película de Marvel consigue que cientos de millones de fans de todo el mundo acudan a las salas de cine a disfrutar de sus personajes favoritos. Tanto es así que, “Vengadores: Endgame”, el último filme que aglutinó casi a la totalidad de superhéroes en una misma cinta, se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine tras superar a Avatar al alcanzar los 2.790 millones de dólares.

Vengadores
Cartel promocional de la última película de Vengadores. Fuente: Sensacine.com

Pero, ¿qué caracteriza a estas películas?, ¿por qué son rechazadas por algunos directores? Lo cierto es que el Universo Marvel  ha logrado transformar por completo la industria cinematográfica de Hollywood. Estos largometrajes apenas arriesgan Siguen unas plantillas y fórmulas ya establecidas, a diferencia de lo que algunos directores de la generación de los 70 hicieron al romper con el estilo predominante de su época: Steven Spielberg con Tiburón, Francis Ford Coppola con El Padrino, Martin Scorsese con Taxi Driver…

Podría decirse que estamos regresando a la época del cine clásico. En aquellos tiempos, los grandes estudios cinematográficos de Hollywood comprendieron que era necesario contratar a famosos para atraer al público y evitar pérdidas. De esta forma nació lo que se conoce como el “star-system.

Además, durante la edad dorada de Hollywood (1917-1927), idearon varias estrategias para sacar beneficio. Algunas de ellas, como la denominada “block-booking”, consistían en distribuir varios lotes de películas en los que uno o dos filmes del tirón eran utilizados como gancho para mover el resto de una calidad más baja. En la actualidad, de manera similar vemos como algunas sagas se prolongan de forma innecesaria. De esta forma, se puede apreciar una pérdida evidente de calidad en las entregas posteriores.

Si observamos el reparto de cualquiera de las películas de Marvel, podemos ver como en muchas ocasiones se opta por actores de renombre que ya traen consigo a un amplio número de seguidores: Chris Evans, Scarlett Johansson o Samuel L. Jackson son algunos de los ejemplos más evidentes. Como resultado, cada vez se llega a un público más extenso.

Asimismo, muchos de los superhéroes que aparecen en pantalla comparten infinidad de similitudes entre ellos y se rigen por los mismos parámetros, lo que hace todavía más complicado encontrar diferencias entre una y otra película: muchos de los padres de estos superhéroes fueron asesinados, la mayoría de ellos viven en Nueva York, obtuvieron los poderes de una manera parecida…

Esto no significa que los directores del universo cinematográfico de Marvel hayan dejado de tener libertad a la hora de producir sus contenidos, sino que han centrado sus esfuerzos creativos en mejorar otros aspectos.

Las películas de Marvel –y del Universo DC también- exprimen al máximo los beneficios de las nuevas tecnologías. Gracias a la utilización de estos recursos, los filmes de superhéroes son auténticos espectáculos visuales que permiten al espectador introducirse de lleno en estas gestas épicas. Los efectos especiales, junto con el uso reiterado del humor, se han convertido en una de las principales bazas de la saga y están presentes en todos sus largometrajes: derrumbamientos de enormes bloques de viviendas, numerosas explosiones y tiroteos, largas persecuciones a alta velocidad…

Otra de las cualidades es que todas las películas están conectadas entre sí. Existe una coherencia en el desarrollo de la historia y se va produciendo la aparición progresiva de nuevos superhéroes que van aportando datos a la narración global. Los fans de los superhéroes empatizan con sus personajes favoritos y observan cómo evolucionan durante sus constantes aventuras. Como ya ocurría con los tebeos, los directores optan por terminar sus largometrajes con un final abierto. De esta forma, el espectador siente la necesidad de seguir viendo los posteriores lanzamientos para conocer el desenlace final.

Unido a todos estos elementos, cada vez es más habitual encontrar referencias a los cómics que solo son percibidas por los verdaderos seguidores de Marvel. Esto ha generado una especie de competición entre ellos por ser el primero en descifrar todo ese tipo de enigmas ocultos. Muchos de ellos optan por ver las películas más de una vez para apreciar todos los detalles.

El cine de autor: “El villano” de esta transición

Como suele ocurrir en todos los ámbitos de la vida, hay personas que se niegan a aceptar según qué cambios. A veces, el estar acostumbrado a hacer las cosas de una determinada manera, ya sea por pertenecer a otra generación o por tener distintos gustos, impide apreciar y valorar trabajos simplemente por ser diferentes. En este sentido, la generación de los 70 puede ser vista como “el villano” que a través de su cine opone resistencia a los superhéroes. Con su cine, estos directores pretenden, además de plasmar con todo detalle lo que desean contar, transmitir un mensaje que pueda ocasionar un cambio en la población.

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Spielberg, Scorsese, Depalma, Lucas y Coppola en una de sus reuniones. Fuente: Pinterest

Junto a Scorsese, Coppola aseguró en el Festival Lumière de Lyon que este tipo de cine de superhéroes es “despreciable” porque es imposible sacar algo de conocimiento al ver la misma película una y otra vez. De nuevo, James Gunn se encargó de responder a los comentarios que atacaban al mundo cinematográfico de Marvel, pero en esta ocasión fue más directo: “Muchos de nuestros abuelos pensaban que todas las películas de gánsteres eran iguales, llamándolas a menudo despreciables. Creían que las películas de John Ford, Sam Peckinpah y Sergio Leone eran todas exactamente lo mismo. Los superhéroes son los gánsteres de hoy. No todo el mundo podrá apreciarlas, tampoco algunos genios. Y no pasa nada”.

El hecho de que las películas de superhéroes hayan ganado protagonismo estos últimos años no quiere decir que el cine de autor se haya quedado atrás. En la actualidad, podemos ver semana tras semana como la cartelera se va renovando con largometrajes muy variados: mientras que algunas industrias cinematográficas optan por hacer cine con el único objetivo de entretener, todavía sobreviven directores que prefieren utilizar el “séptimo arte” para conseguir otros fines.

Sin embargo, este tipo de cine también ha encontrado en el mundo de los superhéroes una nueva vía para crear. El caso más reciente lo encontramos en “El Joker”, la última adaptación dirigida por Todd Phillips que tuvo 11 nominaciones a los Oscars. A través de la expresión de los sentimientos del protagonista se puede apreciar a la perfección la transformación que se produce en el personaje a lo largo de la cinta. Esta forma de hacer cine provoca que los espectadores empaticen con el antihéroe y comprendan qué es lo que le llevó de ser un mero comediante a uno de los mayores villanos del Universo DC.

Las nuevas plataformas: Del séptimo arte a una producción en cadena

Mientras las películas de Marvel abarrotan las salas de cine de todo el mundo, el resto largometrajes, sean del género que sean, han experimentado una brutal caída en cuanto a espectadores se refiere. Uno de los principales motivos de este fenómeno es el surgimiento de plataformas de distribución de contenidos audiovisuales como Netflix, HBO o Amazon Prime.

Estas plataformas, con Netflix a la cabeza, se han posicionado como la competencia más fuerte a la que debe enfrentarse tanto el cine como la televisión. Denominada así misma como “la principal red de televisión por internet en el mundo”, esta plataforma ha ido ganando adeptos hasta el punto de estar presente en más de 190 países. Los clientes han encontrado un sustituto perfecto del cine sin necesidad de moverse del sofá. Pagando una determinada cuota, tienen a su disposición una amplia gama de contenido audiovisual que pueden ver de manera ininterrumpida y sin anuncios.

Plataformas audiovisuales
En la actualidad el cliente tiene a su disposición una amplia oferta de plataformas audiovisuales. Fuente: ElPaís

Este modelo de negocio ha provocado que el catálogo audiovisual se actualice prácticamente cada semana. Pero como suele decirse, la cantidad no es sinónimo de calidad y, en muchas ocasiones, encontramos contenido de relleno de escaso nivel interpretativo que puede resultar incluso aburrido. El hecho de tener que estar continuamente renovándose limita ciertos elementos en el rodaje y eso se ve reflejado en el producto final. No obstante, eso no quita que también existan contenidos muy valorados como Stranger Things, Dark, House of cards o Narcos, entre otras.

Los productores de cine han visto que no es necesario arriesgar para obtener un producto llamativo que genere dinero. La mayoría de industrias cinematográficas prefieren seguir el modelo de producción similar al de las cadenas de montaje propias, aunque esto signifique que las películas rodadas sean cada vez de menor calidad.

Los directores no deben entender como una amenaza la irrupción de los superhéroes en el mundo cinematográfico. Debe entenderse como una transformación necesaria para poder cubrir las demandas de una nueva generación que exige principalmente películas de superhéroes. En poco tiempo, estas producciones han conseguido situarse en lo más alto de la industria cinematográfica y han aumentado el interés por los superhéroes. Habrá que esperar unos años para ver si los ciudadanos siguen demandando héroes que les acompañen en sus aventuras cinéfilas o, por el contrario, aparece una nueva necesidad que altere la industria cinematográfica una vez más.

 

 

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