Nanas de la patata

Elisa Navarro Sánchez//

Cambio climático, superpoblación, sociedad y migraciones.

Si por algo hay Kennedys en EEUU es por los bichos de la patata. En el siglo XIX, la población irlandesa vivía fundamentalmente de este alimento. Un invierno muy frío y lluvioso contribuyó a la proliferación de estos bichos que destrozaban los tubérculos. La enorme crisis alimenticia obligó a más de cinco millones de irlandeses a migrar hacia EE.UU. Sin embargo, J. Carlos González, Catedrático y coordinador del Doctorado en Ordenación del Territorio y Medioambiente de la Universidad de Zaragoza, cuenta que el clima no fue el único factor causante de la emigración. Las condiciones de sobreexplotación, pobreza y sobrepoblación que padecía entonces la sociedad irlandesa serían otras de las causas.

Francisco Escribano, Profesor de Geografía del Centro Universitario de la Defensa de Zaragoza, explica otro episodio de la Historia que implica clima y cambios sociales: las bajas temperaturas en la Europa del siglo XVII asociadas a una gran hambruna, fueron las causantes de una revolución en España, una guerra civil en Francia y otra en Inglaterra. “Este siglo crítico se debe a un pequeño cambio climático originado por la ralentización de la corriente del Golfo que duró unos 40 ó 50 años en los que las cosechas se perdieron”. Otros autores como H. Bridgman, Profesor de la Escuela de Medioambiente de la Universidad Australiana de New Castle, coinciden con que el frío del siglo XVII incidió directamente en la producción de alimentos.

Parece difícil negar que los cambios climáticos provoquen cambios sustanciales en la sociedad. En muchos casos, han desencadenado migraciones tan enormes que han transformado el devenir de la Historia. La civilización maya, los vikingos o el caso más reciente de los africanos del Sahel en los años 70 son ejemplos de cómo grandes masas migratorias debieron abandonar su lugar de nacimiento por motivos climáticos. ¿Y si la siguiente gran migración registrada en la Historia tiene lugar en el 2050?

2050, para muchos, el año de la hecatombe

Los expertos calculan que en 2050 el mundo tendrá 200 millones de refugiados climáticos. Según un estudio realizado por la OIM (Organización Internacional de las Migraciones) esto significaría que una persona de cada 45 abandonaría su hogar, lo que se sumaría al 3% de la población mundial que ya vive, por diversos motivos, fuera de su lugar de nacimiento.

En 1990, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) predijo que la migración debido al cambio climático podría ser un grave problema en el futuro.

También John Houghton, Experto Mundial sobre el Cambio Climático, vaticina que en el 2050, los impactos en las áreas costeras pueden ser desastrosos. Costas como la de Bangladesh podrían enterrarse un metro bajo el nivel del mar. Las consecuencias serían demoledoras para un país tan densamente poblado (alrededor de 170 millones de personas). Todavía más grave si se tiene en cuenta, como decía González, que se han destruido los bosques costeros que actuaban de dique para fabricar papel. “La destrucción del Manglar no tiene que ver con el cambio climático, sino con cómo vivimos los habitantes en la Tierra”.

Las predicciones de Al Gore en su documental Una verdad incómoda no eran mucho más esperanzadoras: Si la mitad de Groenlandia y la mitad de la Antártida Occidental se rompieran y desaparecieran, el nivel del mar en Florida, en la Bahía de San Francisco o Países Bajos se verían muy afectadas. También la región de Pekín, donde viven millones de personas, Shanghái con 24 millones de personas o Bangladesh con 170 millones de personas. Piensen en el impacto de un par de cientos de miles de refugiados por un accidente ecológico”.

Aunque afirma no dudar de la disminución de los glaciares y de los eventuales movimientos migratorios generados por condiciones climáticas, el catedrático González se muestra mucho más escéptico. Afirma con rotundidad que las previsiones llevan sin acertar desde 1991. “Cuando yo empecé a hacer investigación se decía que el desierto avanzaba 1 metro al norte cada año. Aún estoy esperando a que me pille.” Opina que ni las temperaturas han variado de manera significativa en nuestro país desde 1990 ni que los fenómenos extremos (huracanes, tifones tornados…) son más numerosos que hace unos años. Tampoco cree que las teorías neomalthusianas hayan acertado. Según el neomalthusianismo ya nos tendríamos que estar comiendo los unos a los otros. Creo que el ir en contra de la natalidad no es lógico cuando el verdadero problema no es el número de habitantes, sino el reparto de lo mucho o poco que tengamos”.

También explicaba que el año pasado se habían registrado una de las mayores extensiones en el polo norte que se habían medido y que el polo sur aumenta de tamaño cada año.

Sin embargo, aunque algunos científicos importantísimos como Lovelock, —meteorólogo, químico atmosférico y ambientalista— hayan reconocido que sus fatalistas predicciones de “La venganza de Gaia” eran erróneas (“yo mismo caí en el alarmismo y lo cierto es que las temperaturas no han aumentado como se esperaba en la superficie terrestre), no hay que bajar la guardia. “Las temperaturas de los océanos sí han aumentado, y eso explica la sucesión de tormentas, inundaciones y episodios de clima extremo que estamos viviendo”. Unos episodios cuyos responsables directos en los últimos 300 años, según el científico, son los humanos.

Otra teoría extremadamente catastrofista afirma que el deshielo del Ártico podría producir el bloqueo de la corriente del Golfo. Esta corriente marina trae por la superficie del océano agua caliente del Caribe que, al chocar contra Francia y Alemania, llega hasta Noruega, se hunde y vuelve fría otra vez al Caribe. Esto hace que el clima sea más benigno en Europa que en EEUU.

Según esta teoría, si el Océano Ártico dejara de estar tan frío, las temperaturas no serían lo suficientemente bajas como para que el agua caliente del Caribe, volviese fría. El aire cálido dejaría de entrar a Europa y si la hipótesis fuera cierta, el viejo continente podría congelarse.  

nanas patata
Revista de la Investigación Europea
El agua ni se crea ni se destruye

El agua ni se crea ni se destruye, se transforma. Hablar del calentamiento global no implica hablar de la desaparición del agua porque esta nunca sale al espacio exterior. El agua siempre es la misma, aunque en diferentes estados: líquida, sólida o gaseosa. Si deja de haber mucho hielo en el Ártico, habrá más agua líquida, por lo cual en algún sitio lloverá más. Si suben las temperaturas se evaporará más agua que acabará cayendo en forma de lluvia en otra región del planeta. El excedente de agua en un lugar es una carencia en otra parte del mundo. Los cambios en los patrones del agua ya se están detectando: los monzones están perdiendo su regularidad y el fenómeno de El Niño y La Niña del Pacífico también está cambiando.

¿Aumentan las temperaturas?
La línea roja muestra la media de temperatura en el hemisferio norte hasta el año 2000 y el resto de líneas de colores son hipótesis de cómo serían dentro de 100 años. (IPCC, Climate Change 2001. Synthesis Report).
La línea roja muestra la media de temperatura en el hemisferio norte hasta el año 2000 y el resto de líneas de colores son hipótesis de cómo serían dentro de 100 años. (IPCC, Climate Change 2001. Synthesis Report).

El catedrático de la Universidad de Zaragoza indica que las gráficas de Al Gore en Una verdad incómoda eran falsas. “Esto es mentira. Nos indicaba que en el año 2100 subirán las temperaturas 6 grados. Se trata de un escenario hipotético. El problema es que hoy las hipótesis se adoptan con seguridad absoluta. Lo normal es que asciendan, pero tanto….Según esta gráfica la pequeña edad de hielo no es como la real y el óptimo medieval tampoco existe”.

Según el experto, en los últimos 25 años no ha habido un aumento térmico significativo, fenómeno conocido como hiato. Si se analizan las temperaturas estacionalmente, el hiato comenzó antes porque las temperaturas del otoño nunca han sido significativas. En cambio, la primavera de 1970 registra los aumentos de temperatura más fuertes de la historia y desde entonces no han dejado de aumentar.

nanas patatas 2
Temperatura Media Anual

En España, el aumento de temperaturas se detecta siempre con claridad en la fachada mediterránea. En los años 90 y 2000, la mayor plantación de adosados del país se construyó en la costa. Al contrario de lo que se suele decir, González afirma que el aumento de temperaturas se debe a la noche y no al día. “Mientras que las temperaturas del día dependen del sol y la nubosidad, las de la noche dependen de una serie de cuestiones de balance de radiación por medio de las cuales La Tierra emite calor al igual que nosotros. El catedrático explica cómo el aumento de temperaturas durante la noche está conectado con una serie de factores locales como la cantidad de agua que se evapora del suelo, las cantidades de calor emitidas durante el día, los incendios, los cambios de suelo mediante la construcción…

¿Aumento de temperaturas y CO2?

“Hemos cambiado la composición química del planeta desde la fecha preindustrial a la actual”, afirma González. “Si se debe a la emisión de CO2, atribuida a la quema de combustibles fósiles, somos responsables. Sin embargo, tengo mis dudas de que el CO2 sea el factor más importante del aumento de temperaturas y tengo derecho a tenerlas”, declara el investigador.

El catedrático expone cómo las curvas muestran que, desde hace miles de años, primero se observa un aumento de temperatura y luego de CO2 con un retardo de 500 u 600 años. “¿Por qué cuando empieza a bajar la temperatura comienza a aumentar el CO2? Atribuir el aumento de temperatura al aumento de CO2 me parece cuanto menos incompleto. El hiato se ha detectado en el mundo y el CO2 sigue aumentando” explica González.

Los descensos de carbono en la Historia coinciden con episodios como la peste de Constantino, con la peste negra…El metano y el CO2 comienzan a aumentar hace 8.000 años con el inicio de la ganadería y la agricultura. En los últimos 150 años, debido al consumo de carne en occidente y la plantación de arroz en oriente, se ha observado también un aumento exponencial de ambos componentes.

(IPCC, Climate Change 2001. Synthesis Report).
IPCC, Climate Change 2001. Synthesis Report

“No se puede lanzar un billón de toneladas de CO2 a la atmósfera sin que suceda algo desagradable”.  Lovelock

La superpoblación o el problema de reparto

Lovelock se refería al concepto de la superpoblación como otro de los problemas más preocupantes del futuro. «Somos muchos. La Tierra no puede soportar mucho más la presión de más de 7.000 millones de seres de nuestra especie. En el futuro, después de este período turbulento que nos espera, seremos inevitablemente menos. No me pregunte cuántos».

En cambio, para Julio Pérez, demógrafo del CSIC, la cuestión descansa en el impacto que originamos y no en el número de humanos que seamos. Una población muy pequeña como Haití se ha convertido en un desastre medioambiental porque ha talado sus bosques para hacer fuego.

Para muchos expertos, las dos caras del problema son, por un lado, los países pobres, que, como indicaba José Luis Rubio, miembro del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, no han hecho todavía el cambio demográfico y en los últimos 30 años han duplicado la población y, por el otro, los países ricos que destrozan el planeta y agotan sus recursos.

“¿Cuánta comida se tira? –Se preguntaba J.Carlos González-. Se calcula que el 25% en España. En EEUU tiran 35 o 40% de comida o Javier Oquendo, educador medioambiental del Maestrazgo: “¿Cómo consumimos? ¿Consumimos derrochando? Es evidente que sí”. Ante la alta generación de residuos, la economía circular era para él una de las soluciones al problema. “Es una cuestión de comportamientos individuales”, declaraba.

La patata y la transición demográfica

Si la enfermedad de la patata fue el motivo de la migración de millones de irlandeses, el descubrimiento de este alimento en el siglo XVIII contribuyó a cambiar radicalmente el número de habitantes del planeta. Francisco Escribano cuenta que antes del siglo XVIII, la patata solo se utilizaba en Europa como planta de ornamentación. Cuando se descubrió que también se podía cocinar, la tasa de mortalidad descendió enormemente. “Se hundió en picado entre 1750 y 1850”, indica. Para asegurarse la descendencia, las familias tenían cerca de 8 hijos, ritmo que no frenó con el descenso de las muertes prematuras. En apenas un siglo, el número de habitantes pasó de 5 millones a 15. “El proceso de transición demográfica ha tardado 200 años en hacerse en Europa. Actualmente, ni la tasa de natalidad ni la de mortalidad se pueden bajar más. Este año, en España, ha muerto más gente de la que ha nacido”, expone Escribano.

El problema -comentaba el profesor- es que en países como Siria, Egipto, Argelia, Iraq o Túnez, la tasa de mortalidad también se ha desplomado, pero por motivos religiosos y culturales todavía no se ha producido la caída de la natalidad. “El concepto de superpoblación es relativo. Egipto tiene capacidad para sus 80 millones de habitantes, pero el Gobierno no puede proporcionarles una educación ni trabajo por lo que muchos están en las calles”.

Señores, al autobús

“Señores, al autobús”, imaginaba Escribano, “y te traes a un grupo de médicos de la zona cálida de Siria para que hagan de pastores en un pueblo de Teruel. Muchos neurólogos de Damasco han pasado a ser barrenderos en Hamburgo. Es muy difícil que estas personas se aclimaten y por eso desean con fuerza volver a su país”.

Aragón es, por ejemplo, cuatro veces y medio más grande que Líbano y tiene cuatro veces menos habitantes. Este no es más que un ejemplo de los grandes contrastes de superpoblación y despoblación que hay en el mundo.

Sin embargo, puede que la migración forzosa no sea una de las mejores soluciones posibles. El término forzoso siempre es algo negativo. No somos marionetas, afirmaba el investigador.

2015, el mejor momento de la Historia
nanas de la patata
Fuente: Paulo Philippidis

Si Miguel Hernández hubiera escrito una carta a su hijo en el siglo XVIII, su poema se hubiera llamado Nanas de la patata. Durante la Guerra Civil española, la cebolla, igual que la patata en otros tiempos, fue el único alimento para muchos españoles. Desde la cárcel, el poeta le pedía a su hijo que aunque fuera “amamantado con sangre de cebolla” nunca dejara de reír: “Ríete tanto/que mi alma al oírte/ bata el espacio. / Tu risa me hace libre, /me pones alas. /Soledades me quita, /cárcel me arranca”.

Quizá algunos habitantes del siglo XXI, tengamos también un motivo para celebrar con la risa una gran conquista: es el momento de la Historia Universal en que menos guerras y hambre hay. “Nos parecen muchas, pero es porque nos enteramos de todas ellas al encender el televisor”, afirma el profesor Escribano.

También Julio Pérez asegura que en términos históricos y de igualdad, vivimos en el mejor mundo que ha existido jamás y, aunque todavía queda mucho por hacer, no cambiaría el presente por ningún otro momento de la Humanidad”.

No sabemos lo que pasará en el futuro, nadie lo sabe. Como decía Lovelock: “Es casi ingenuo, científicamente hablando, pensar que podemos hacer predicciones relativamente precisas para el clima futuro…Existen tantas incógnitas que está mal hacerlo”. Las mejores y las peores de las predicciones ya están escritas. Puede que como las golondrinas debamos volar en busca de un clima más favorable para la vida. Sin embargo, ante un futuro que genera tantas opiniones confrontadas, todos coinciden en la importancia de cambiar de actitud en un entorno cerrado donde todo lo que hacemos genera externalidades.

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