Esto no es de Donald Trump, pero sí

Gloria Serrano//

Abstracción y lucha contra la inmediatez en tres actos

 

ACTO I

Me lo cuenta con su sonrisa de niño. Me lo cuenta, precisamente, porque los avatares de la existencia no le han arrebatado esa sonrisa de niño. Dice que actualmente “vivimos con la voluntad encogida” y que, por eso, es necesario dar cuenta de todo lo bueno que está sucediendo. Para estirarla de nuevo, la voluntad. Dice también, que “lo que sostiene nuestra vida no aparece nunca en la historia oficial”. Él va por el mundo –de Madrid a Berlín y hasta Polonia– diciendo cosas así, motivado por la gente que conoce a su paso. Es un joven huidizo de la edad que se ha prohibido pronunciar una frase: “Yo ya no estoy para estos trotes”. Y de ahí que a sus 84 años siga trotando, galopando como un modo de ser, de vivir, de perdurar.

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ACTO II

Juan Gutiérrez es Doctor Ingeniero de Caminos, Doctor en Filosofía por la Universidad de Hamburgo y experto en tratamiento de conflictos. En 1987 fundó y dirigió, hasta 2001, Gernika Gogoratuz, el centro de investigación por la paz y tratamiento de conflictos, donde facilitó el paso histórico de reconciliación del Presidente de Alemania –Roman Herzog– entre su país, el País Vasco y España, por lo que obtuvo la Cruz del Mérito de Alemania y el Primer Premio de Gernika por la Paz y la Reconciliación. De 1990 a 2000, actuó en una mediación informal de alto nivel en el conflicto vasco y del 2004 al 2011 fungió como asesor de la Asociación 11M Afectados del Terrorismo. Desde 2011 coordina en Medialab-Prado Madrid un proyecto de Memoria y Paz, además de ser presidente de la asociación de ámbito internacional Hebras de Paz Viva.

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ACTO III

“A veces alabo a mi pueblo, aunque no es el mejor pueblo. A veces odio a mi pueblo, aunque no es el peor pueblo. ¿Cuánto vale la patria? ¿Cuántas vidas? ¿Cuántas muertes? ¿Todas las patrias valen igual? ¿Dar la vida? ¿Quitar vidas? ¿Qué es la patria sin vida?”.

Se trata de una reflexión que escuché en Nan, la propuesta escénica del coreógrafo Azier Zavaleta (Eskio, 1972), durante la 31 edición del Festival Internacional Madrid en Danza que se celebra en esta ciudad desde el 18 de noviembre y hasta al 8 de diciembre.

Además de los contextos históricos y geográficos, ¿existe alguna relación entre el trabajo de Juan Gutiérrez y el de Azier Zavaleta? ¿Entre un hombre que habla de la memoria como bien común y otro que, mediante ciertos movimientos, intenta propiciar un diálogo colectivo alrededor de los conceptos de identidad y patria? Más aún, vayámonos más lejos en la consideración, ¿entre los resultados del Brexit en Reino Unido, el frustrado proceso de paz en Colombia y el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos?

Me parece que sí. También con aquellos visionarios que nos alientan a “pensar global y actuar local”.  Juan, Azier y muchos otros en distintas partes del mundo, se afanan en que las sociedades no perdamos la capacidad de recordar y, con ello, de seguir construyendo futuro. Son los que en sigilo mantienen la paz. La paz viva, esa de la que escribió Rafael Alberti deseando que “al alba se levante y a la noche no se muera”.

 

Autora:
Gloria Serrano foto Gloria Serrano

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Periodista mexicana en Madrid, siempre buscando la grieta en el muro. Máster en Gestión de Políticas y Proyectos Culturales (Universidad de Zaragoza). “Saber mirar y saber decir” son los principales retos del periodismo que aspira a no quedarse en el olvido, que intenta contar algo más que una simple historia. Para mí, cultura se escribe en plural, es la fiesta de lo colectivo.

Twitter Blanca Uson


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