El derrocamiento de un “rey”

Laura Chueca//

El aislamiento por Covid-19 ya había comenzado. Netflix estaba estrenando una exasperante cantidad de títulos nuevos y costaba decidir cuál devorar en una tarde. En España se alababa la nueva temporada de la serie Élite y la película El Hoyo. Sin embargo, Twitter se llenaba de comentarios sobre una serie documental que estaba arrasando en Estados Unidos. Nunca había escuchado hablar de Joe Exotic, pero él y su corte de pelo mullet se habían vuelto virales. Así que, sin ninguna expectativa y con la única información que me proporcionaba el tráiler, me introduje en la realidad desquiciada llena de tigres, armas y poligamia que se plasma en Tiger King.

Por lo que cuenta la sinopsis de esta miniserie, se podría pensar que la trama se basa en el conflicto y enemistad de Joseph Maldonado-Passage (Joe Exotic), un criador de tigres propietario de un zoológico privado en la Oklahoma rural, y Carol Baskin, una defensora de los derechos de estos felinos y propietaria de un “santuario” para ellos. Craso error. Esta creación de Eric Goode y Rebecca Chaiklin va más allá del tráfico de tigres y su cautiverio, y expone la vida excepcional de Joe Exotic. Este redneck estadounidense con claros problemas de ira y camisas horteras se presenta como un amante de los animales que intenta mantener su zoológico a flote. Pero pronto emerge su personalidad obsesiva y desagradable, especialmente cuanto más crece su rivalidad con Baskin. Siguiendo la línea de su excentricidad, decide hacer su misión de vida: humillar y acabar –literalmente- con esta mujer. Una espiral de decadencia que arrasa con el mundo de Joe; un mundo caótico y absurdo, pero increíblemente entretenido.

A primera vista parece un misterio que un documental sobre un narcisista que cría tigres en cautividad para su propio beneficio haya tenido semejante éxito. BBC News afirma que, durante los diez primeros días de su estreno, más de 34 millones de estadounidenses ya habían visto esta producción. Pero, ¿qué es lo que ha conquistado al público? Posiblemente la sensación de incredulidad y expectación que mantienes durante los siete capítulos o la simpatía que llegan a desprender ciertos personajes. Cuando piensas que no puede haber nada más turbio que Joe, su carrera musical o su decisión de presentarse como candidato a la presidencia de Estados Unidos en 2016, aparece en escena Doc Antle subido a un elefante mientras se conjetura sobre si su reserva de animales es en realidad una secta. Pero la teoría estrella de esta miniserie es la que pone el foco en Carole Baskin. En uno de sus arrebatos de odio, Joe la acusa de haber asesinado a su exmarido para heredar su fortuna. Esta hipótesis ha ganado adeptos por todo el mundo y crea un aura maliciosa alrededor de la imagen de salvadora felina de Baskin. Todo es tan descabellado que resulta casi imposible creer que esta odisea no tenga elementos de ficción. Sin embargo, lo que la hace absolutamente absorbente es que refleja la cruda realidad.  

No obstante, la excentricidad de los personajes opaca sus acciones. Parece que se ha pasado por alto que el documental expone una enorme red de tráfico de animales exóticos en Estados Unidos. La organización WWF calcula que en este país norteamericano alrededor de 5000 tigres se encuentran en cautividad. En todo el mundo quedan libres menos de 4000.  Los propietarios de zoológicos privados que aparecen en la producción de Netflix aprovecharon las escasas leyes que controlaban estas actividades para lucrarse y para aumentar su ego y popularidad. Resultó duro digerir esta situación. Busqué en Internet y en Instagram si estos lugares siguen abiertos para comprobar cómo los animales siguen siendo productos que a los más necios les encanta consumir. La regulación y vacíos legales relacionados con la cría y cautiverio de grandes felinos y otros animales exóticos han ido mejorando con el paso de los años. No obstante, este documental es la prueba de que no es suficiente.

Joseph Maldonado-Passage fue condenado en 2019 a 22 años de prisión con cargos que van desde el tráfico de animales hasta la contratación de un sicario con el supuesto fin de asesinar a Carole Baskin. Netflix cuenta su historia como un relato surrealista de un hombre marginado que se sentía especial y aprovechó la oportunidad de colocarse delante de las cámaras para conseguir la fama que tanto deseaba. La compañía explota su imagen y el sensacionalismo que desprende, pero apenas condena sus acciones. Tal vez, con un mayor trasfondo de denuncia, la gran audiencia de Tiger King podría estar más concienciada con la situación en la que se encuentran los tigres junto a los que posa este “rey”.

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