El orgullo de construir un barrio

Texto y Fotografías: Gloria Serrano//

 

“Sea cual sea su voto, quiero decirle que los homosexuales no somos orientaciones sexuales que vagamos por el espacio:
somos sus hijos, sus hermanos, sus compañeros de grupo, sus colegas de partido…”
Pedro Zerolo

Como cada año en julio, la capital española se pone de arcoiris para celebrar las Fiestas del Orgullo LGTBI+. Como cada año en julio, la espuma, las pegatinas, los abanicos, los penachos, los globos, las pelucas, las banderas y los pregones nos recuerdan que el verano ha comenzado y que estamos de carnaval y que “ames a quien ames, Madrid te quiere”. Y te quiere porque la diversidad sexual es ahora la regla en esta ciudad abierta y cosmopolita, como la describe su Ayuntamiento. Aunque nunca falta el prietito en el arroz: hay quienes consideran que el Orgullo Mundial es un reconocimiento que, si bien sucede en las calles, también conlleva su banalización y que no es precisamente en los escenarios de la Puerta del Sol donde la reivindicación de la igualdad se ha conquistado. Son las dos caras de la moneda actual y de un aniversario en el cual la reflexión es tan necesaria como la fiesta; el debate tan legítimo como las ganas de música.

Orgullo 2018 2. Fotografía de Gloria Serrano
Calle Pelayo, barrio de Chueca, Madrid 2018

En 2017 llamaron mi atención dos consignas que mostraron durante la Manifestación Estatal Orgullo LGTBI, consistente en una caravana de instituciones y colectivos en carrozas decoradas que atraviesa las avenidas principales: “Amarse entre iguales no es tan diferente”. “Vive y deja vivir, folla y no jodas”. Entre cuanto es lo que se mira, entre cuanto es lo que se piensa, en esta ocasión elijo quedarme con “un barrio no es otra cosa que las personas que lo forman”, frase que leí a la entrada del Mercado San Antón, en el barrio de Chueca, a manera de “un homenaje a todas aquellas que, defendiendo su libertad y luchando por sus derechos, cambiaron y siguen cambiando el entramado social de nuestro barrio”. En estos momentos, cuando germina una economía de la depredación, de urbes dominadas por la lógica del mercado y convertidas en parques temáticos a medida del turista, con una población siempre cambiante. Cuando muy cerca, en el barrio de Lavapiés los inversores inmobiliarios se esfuerzan en expulsar a las y los vecinos de sus casas para transformarlas en alquileres vacacionales. Cuando la filósofa Marina Garcés nos invita en su libro Ciudad Princesa (Galaxia Gutenberg) a repensar el espacio público para defenderlo frente a su privatización, me atrevería a decir que sentirse orgulloso de la identidad del lugar que se habita —aún, a pesar de, con todo, por todo— no es poca cosa. Es, quizás, otra forma de resistencia. Puede que sea mucho.

Autora: 

Gloria Serrano foto Gloria Serranolinea decorativa

Periodista mexicana en Madrid, siempre buscando la grieta en el muro. Máster en Gestión de Políticas y Proyectos Culturales (Universidad de Zaragoza). “Saber mirar y saber decir” son los principales retos del periodismo que aspira a no quedarse en el olvido, que intenta contar algo más que una simple historia. Para mí, cultura se escribe en plural, es la fiesta de lo colectivo.

Twitter Blanca Uson

 

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